La coca atrapa al amante de Lady Di

La Voz

GALICIA

MATT DUNHAM

El mundo a los cuatro vientos El ex militar que vendió su romance con la princesa de Gales fue arrestado en un pub londinense después de comprarle droga a una antigua novia del príncipe Eduardo

22 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los británicos se quejan con frecuencia de que en las películas norteamericanas los villanos siempre son actores ingleses o que los malos de los dibujos animados tienen acento inglés. Pero a los yankees no les falta parte de razón, porque cuando un inglés sale malo es peor que la cerveza caliente. Perros ingleses ha habido muchos, la mayoría pertenecientes a otras épocas en las que los british campaban por los siete mares. Pero ya es oficial, ha nacido un villano que supera con creces a los personajes de Christopher Lee. Se trata de James Hewitt, el que fuera amante de la difunta Princesa de Gales, el ex militar y vividor que en su momento fue apodado por la prensa inglesa como «la rata» y para el que se pidió que se volvieran a abrir las mazmorras de la Torre de Londres. Ahora, tras un periodo de villanías de poco pelo y de escaso éxito como cuando en marzo pegó un puñetazo a un fotógrafo, ha regresado por la puerta grande de los sinvergüenzas. Ayer se sabía que Hewitt, el hombre que traicionó la memoria de la madre del futuro rey de Inglaterra al intentar vender las 60 cartas de amor que le envió Diana, era arrestado en la noche del miércoles cuando compraba droga en una zona chic de Londres, el pub Cactus Blue de Chelsea. Delatado Hewitt fue delatado por otro cliente del bar, que llamó a la policía cuando fue testigo del torpe trapicheo. Cuando se personaron los agentes, Hewitt estaba más borracho que una cerveza agitada. «Apenas se tenía en pie», indicaron los testigos. A pesar de ello, fue conducido a la comisaría de Notting Hill donde pasó la noche en espera de que se le secara la borrachera. Pero hubo más morbo. En el momento del arresto el ex comandante del ejército británico estaba en compañía de una antigua novia del príncipe Eduardo, la presentadora de los canales de televisión Sky y CNN, Alison Bell, que fue acusada de haber suministrado la droga a Hewitt. Si la policía presenta una acusación formal contra el ex militar por posesión de una droga de tipo A (incluye la cocaína y la heroína), puede hacer frente a una condena de siete años de cárcel. Villano y villana se conocieron el pasado mes de abril cuando presentaban un programa de radio para la cadena LBC. Este Conde Lequio a la inglesa (vive de la fortuna que logró vendiendo su relación amorosa con Diana, incluido un libro publicado en 1999) tendrá que comparecer ante un juez en septiembre. El incidente es una demostración de lo mucho que ha caído «la Rata». Qué lejos quedan aquellos días en los que levantaba admiración en los ambientes canallas, cuando tonteaba con la Princesa al tiempo que pedía en matrimonio a su novia de toda la vida y mantenía una relación con una refugiada bosnia. La señorita Bell tampoco es un trozo de tocino de cielo. Al tiempo que complacía los caprichos reales de Eduardo, la joven mantenía relaciones con un novio que tenía en Australia. Es la conjura de los necios de Toole.