La Consellería de Política Agroalimentaria tramita el reconocimiento de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Grelo de Galicia
02 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Es sobradamente conocida la calidad del producto alimenticio gallego, «o do país», indiscutida por cualquier experto del fogón, incluso cuando lo cocinado no viene del mar, de más fácil proyección. Por ello, resulta incomprensible que esa vitola no tire de una industria y un comercio a la altura. La mirada se pasea entonces desconfiada por el mapa: franceses, vascos y catalanes siempre van por delante. ¡Ah!, el envoltorio, la promoción, la presentación, el etiquetado, tan decisivos y en Galicia, en un nivel de precariedad muchas veces insultante. Por este desagüe se escapa la plusvalía: ante la falta de reflejos de empresarios y administraciones, el intermediario se lleva la pasta y el productor, ensimismado, ve cómo huye en la camioneta de la distribuidora. Para atajar tal sangría, deben convertirse en cotidianas iniciativas como la ahora aplicada al grelo -en pos de la consecución de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Grelo de Galicia- por la Consellería de Política Agroalimentaria. El equipo de Diz Guedes envió al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el pliego de condiciones para iniciar los trámites del reconocimiento, con el fin de amparar su cultivo mediante una nueva denominación de calidad. El pliego incluye las peculiaridades que exige la UE: las características del grelo, la zona geográfica que abarca, los trazos específicos de los métodos de producción y las referencias históricas que hacen que sea único y diferente de otra hortaliza. El producto amparado por la IGP Grelo de Galicia se define como la parte vegetativa de la especie Brassica rapa. L. var. rapa -es decir, el nabo- de las variedades autóctonas Grelos de Santiago y Globo Blanco de Lugo, destinados al consumo humano. Atiende sus características morfológicas y organolépticas; así, detalla Europa Press, sólo los grelos que se cultiven de acuerdo con las condiciones fijadas en el pliego y en el manual de calidad en las plantaciones -y por los productores que se inscriban en el registro- podrán ser amparados por la IGP Grelos de Galicia. Los indicios más antiguos del cultivo en Galicia de algunas joyas de la familia de las brasicas (berzas, coles, repollos, coliflor y nabo) datan del 3000 a.C. La incorporación del nabo a la rotación de cultivo aparece en documentos del siglo XII, y en el XVI existen referencias en los expedientes de Hacienda del Archivo General de Simancas. Más recientemente, ya se recomienda su uso culinario en recetarios de cocina del siglo XIX y en las publicaciones de amantes de las artes del fogón como Ángel Muro, Manuel María Puga y Parga -Picadillo-, o Wenceslao Fernández Flórez y Álvaro Cunqueiro.