Nadal «tritura» a Roddick

J.M. Guimaraens

GALICIA

España acaricia la Copa Davis tras las victorias del joven manacorí y de Moyá

04 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Dos mallorquines, Rafael Nadal y Carlos Moyá, alfombraron el camino de España hacia la conquista de su segunda Copa Davis tras la conseguida hace cuatro años ante Australia (3/1) en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Nadal se erigió, de nuevo, en el héroe de la primera jornada de la final que disputan sobre la tierra batida de La Cartuja las representaciones de España y Estados Unidos. El zurdo de Manacor, nacido el 3 de junio de 1986, respondió de tal manera a la confianza depositada en él por los capitanes que fue capaz de doblegar al mismísimo Andy Roddick, número 2 del mundo, al que derrotó por 6/7 (6-8),6/2, 7/6 (8-6), 6/2 en 3 horas y 38 minutos. Fue un extraordinario partido, el mejor de su carrera deportiva. Con su triunfo sumó el 2-0 para la selección española, porque antes, en el encuentro de apertura de la finalísima, Carlos Moyá (5) se impuso a Mardy Fish (37) por 6/4, 6/2, 6/3 en 1 hora y 52 minutos. Tras la primera jornada, mejor imposible para España. Sobre todo porque, si bien los técnicos contaban con la casi seguridad de que Moyá venciera a Mardy Fish, dejaban en el aire de la sorpresa la remota posibilidad de un triunfo de Rafael Nadal sobre el cañonero Andy Roddick, que durante el duelo llegó a lanzar la pelota con el saque a 239 km/h. Y alcanzó incluso una media de 222. Pero, por segunda vez en esta edición de la Copa Davis, Rafael Nadal armó la marimorena. Lo hizo en la semifinal contra Francia, en Alicante, después de ganar a Clement y contribuir al éxito en el doble, y acaba de iniciar su andadura en Sevilla con un sensacional resultado ante un Roddick que en esta ocasión estuvo muy lejos de ser el que camina en el segundo puesto del ránking mundial. Aconteció en el partido que, mientras a Nadal todo le rodó perfectamente, desde el servicio hasta la derecha, pasando por la dejada y la volea, Andy Roddick acusó demasiada irregularidad en el servicio, que acostumbra a ser su punto fuerte. El americano, pese a la velocidad que imprimió a la pelota, no consiguió romper el juego de su más joven oponente. Eso sí, Roddick aplaudió a Nadal tanto o más que los propios 23.000 espectadores españoles (los 3.300 restantes eran aficionados estadounidenses) que llenaban La Cartuja. Los capitanes españoles acertaron en el cambio de Ferrero por Nadal. Aparte la ampolla sufrida por el valenciano, consideraban la enorme ilusión del de Manacor por partirse el pecho ante el 'número 2' del mundo. A Nadal le van estos comprometidos retos. No hay que olvidar su victoria sobre el suizo Roger Federer en el Masters Series de Miami, pero esta vez, quizá, su rendimiento fue todavía superior. Corrió mucho más que Roddick, intuyó casi siempre la dirección de la bola enviada por el estadounidense, con la dejada lo martirizó no pocas veces y fundamentó su ataque en tiros hacia el revés de Andy. Apuestas a favor Rafael Nadal vivió una jornada gloriosa para su todavía corta historial. En esta su séptima eliminatoria de la Copa Davis obtuvo el resultado más apetecido por sus compañeros de equipo. Gracias a él, y también, como no, a la victoria de Carlos Moyá sobre Mardy Fish, el panorama para la representación hispana no puede presentarse de mejor color. España, pues, está a un punto de conquistar su segunda Copa Davis. Aunque en el doble parece complicado que Rafael Nadal y Tommy Robredo superen a los hermanos gemelos Bryan, después de lo conseguido por el mallorquín ante Roddick nadie se atreve a apostar abiertamente en contra de la pareja española. El triunfo de Moyá Después de un pequeño susto, cuando Mardy Fish se escapó en el marcador con un amenazador 3/0, Carlos Moyá reaccionó de manera fulminante y vigorosa. A partir de aquel momento, fue una especie de ciclón en el frío clima meteorológico de La Cartuja. El mallorquín dejó que su brazo hablara abiertamente para lanzar sus golpes con precisión sobre ángulos complicados para su rival. El balear desencadenó toda una ofensiva contra su rival, al que apenas dejó respirar, y eso que Fish intentó siempre dar la réplica. En su decimocuarta eliminatoria con el equipo español, Carlos Moyá sumó su triunfo número 19 y lo hizo con todo el merecimiento del mundo.