Siempre nos quedará Canarias

GALICIA

Cada año, más de veinte mil gallegos se ven forzados a dejar Galicia para buscar contratos de subsistencia en el sector servicios de comunidades más prósperas.

17 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«Este vaise e aquel vaise / e todos, todos se van. / Galicia, sen homes quedas que te poidan traballar». Lo escribió Rosalía hace 125 años. Pero no es pasado. Según los datos oficiales del Instituto Galego de Estatística, en el año 2003 abandonaron Galicia más de 22.000 personas. La misma cifra que en el 2002, y no muy distante a las de los años anteriores. En realidad, desde 1991, la emigración no ha hecho más que crecer. Y sin embargo, todo el mundo mira hacia otro lado. Nadie quiere reconocer que ahí radica uno de nuestros grandes problemas. ¿Por qué no se le presta atención? Muy sencillo: porque es mejor no pensar en lo que no se sabe arreglar. Es difícil de creer que la mayor parte de esas veinte mil personas que cada año deciden buscarse la vida fuera lo hagan por gusto. Son, sobre todo, jóvenes hartos de luchar infructuosamente contra la falta de expectativas, contra la carencia de contratos y contra los salarios que ni siquiera permiten pagarse un alquiler. Desengañémonos: no se van a ampliar su formación. Se van a buscar un empleo normalito en la industria o el sector servicios, como hacían los gallegos que emigraban cuando Rosalía lloraba. Lo corrobora el propio Instituto Galego de Estatística cuando anota que de los 22.000 que se fueron en el 2003, cerca de cinco mil se establecieron en Canarias y otro millar largo en Baleares. Los otros puntos de destino son las comunidades más desarrolladas e industrializadas de España. La diferencia con los tiempos de Rosalía, y con la diáspora europea de los años 60 y 70, es que ahora se van jóvenes muy preparados, incluso con estudios universitarios, que después de alcanzar una alta formación tienen que buscar fuera empleos de subsistencia. Y mientras este se va y aquel se va, nadie tiene la culpa, ni nadie se toma el trabajo de planificar medidas para acabar con esta sangría. Total, los que emigran no protestan.