Dos parques eólicos compartirán suelo con el radar de Salvamento

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

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Los expertos sostienen que las interferencias de los aerogeneradores son subsanables El estudio de dos ingenieros gallegos da vía libre a un contrato de varios millones de euros

10 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Control y seguimiento de buques por radar y goniometría (medición de ángulos) y generación de energía eólica no están reñidos. Al menos en el caso de las infraestructuras que la Sociedad Española de Salvamento Marítimo (Sasemar), por una parte, y Desarrollos Eólicos SA, por otra, han proyectado para Chan das Lagoas y la zona costera al pie de esa elevación (situada en los municipios de Muxía y Dumbría). En el primer caso se trata del nuevo radar de vigilancia del Dispositivo de Separación del Tráfico Marítimo (DST) y, en el segundo, de dos parques eólicos, uno en Muxía, con 52 aerogeneradores y otro en Dumbría, de 56 aerogeneradores (repartidos entre Rebordelo y Vasalgueiro), por un importe de varios millones de euros (en torno a unos 70 millones). Ante la posibilidad de que pudiesen producirse perturbaciones -que serían nefastas dado que lo que está en juego es la seguridad de la navegación marítima-, la empresa eólica decidió acudir a un arbitraje y encargar un estudio de compatibilidad con el radar de Sasemar. El trabajo de mediación recayó en los ingenieros de Telecomunicación Fernando Pardo Bustillo y Xavier Alcalá, que por primera vez han analizado desde el punto de vista radioeléctrico las interacciones entre los parques eólicos y los sistemas de radiolocalización y radioenlaces antes de ejecutar la actuación. Y la conclusión a la que han llegado Pardo y Alcalá es que, aunque sí se producen interferencias, éstas son técnicamente superables, al menos en el caso que han examinado, por lo que es posible desbloquear una inversión de 70 millones que, según algunas fuentes, se está negociando con Navantia. Según Alcalá, las máquinas eléctricas de los aerogeneradores, gracias a que están aisladas por una carcasa metálica -jaula de Faraday-, no generan señales espúreas que interfieran en los radares, radioenlaces y radiogoniómetros. Pero, aunque no son productores de interferencias eléctricas, sí constituyen obstáculos visuales y el movimiento de las aspas puede aparecer recogido como un emborronamiento en la pantalla del radar. Métodos electrónicos Pardo y Alcalá restan importancia a este inconveniente, pues aseguran que la aparición de manchas no ocultará los blancos marinos y, además, señalan que existen métodos electrónicos para retirar de pantalla blancos molestos «una vez que se conozca la inocuidad de los mismos». Ahora bien, puede que los molinos de los parques eólicos -si tienen la frecuencia, distancia y disposición adecuadas- no perturben la función del radar u otros sistemas de radiolocalización, pero no puede dejarse de lado un riesgo del que los ingenieros se han percatado al elaborar el estudio. Y es que los expertos han detectado que, en condiciones atmosféricas adversas, pueden producirse los fenómenos de infrarrefracción o suprarrefracción y complicar el funcionamiento conjunto de radar y goniometría. Se trata, dicen Pardo y Alcalá, de un fenónemo natural en el que para nada influye «la proximidad de aerogeneradores», concluyen los dos ingenieros.