PSOE y PP piden a la Xunta que no altere la línea arquitectónica

La Voz R.M. | SANTIAGO

GALICIA

Ambos partidos suscribieron una moción en Santiago que no apoyó el Bloque, socio del socialista Bugallo en el gobierno local

14 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Ayuntamiento de Santiago reclamó ayer a la Xunta que garantice el mantenimiento íntegro del proyecto arquitectónico y urbanístico de la Cidade da Cultura, así como los plazos previstos para el término de la obra. La solicitud formal le llegará en unos días a la Administración autonómica, después de que el pleno de la corporación le diera trámite ayer a una moción suscrita por socialistas y populares y a la que se opusieron los nacionalistas, socios de los primeros en el gobierno municipal. PSOE y PP no sólo reconocen el «exercicio lexítimo» del nuevo Ejecutivo autónomo de proponer ajustes en la definición de contenidos para adecuarlos a las prioridades de su política cultural, sino que incluso muestran la disponibilidad municipal para colaborar en lo que en ese sentido se pueda precisar, «co obxectivo de mellor garantir o cumprimento dos fins básicos». Pero son tajantes en lo que se refiere al proyecto arquitectónico y no ocultan su preocupación al respecto, después de que el nuevo gerente de la Fundación Cidade da Cultura vinculara la revisión de criterios sobre el proyecto a una posible suspensión temporal de las obras en los dos últimos edificios licitados, el Teatro da Música y el Centro de Novas Tecnoloxías, e incluso apuntase la posibilidad de que el nuevo diseño no lo realice Peter Eisenman. Pieza central Socialistas y populares ven peligrar la unidad arquitectónica de un proyecto en el que el Teatro da Música «é a peza central». Sostienen que de alterarse la línea con que fue concebido en su integridad para recrear el perfil del monte Gaiás, en el que se asienta, el proyecto puede ver seriamente afectada su singularidad, y con ella, el impacto de su atractivo para la ciudad y para Galicia, hasta el punto de que al final lo que habrá que valorar, sostiene el alcalde socialista Sánchez Bugallo, es si tras esa inversión lo que queda es una obra de referencia, de las que «chaman a atención», o un «pastiche». El regidor pone en cuestión que se pueda alterar el Teatro da Música sin afectar al conjunto y defiende esta pieza, pese a que calcula que finalmente su coste rebasará los cien millones de euros, incluido su equipamiento. A ese dato se agarra el portavoz nacionalista, su segundo en el gobierno municipal, Néstor Rego, para cuestionar precisamente el mantenimiento del proyecto del palacio musical. Éste observa que es un gasto excesivo para a «rendabilidade cultural» de un equipamiento de 1.500 butacas. No es esa la opinión del PP, defensor en su integridad del «proxecto máis ambicioso de Santiago durante séculos», y que define como todo un atractivo turístico y pieza esencial para «estender ao mundo a cultura galega». Para su portavoz, Dositeo Rodríguez, la paralización del Teatro da Música tendría consecuencias «tráxicas».