Los lobos también se estresan

Miguel Cabana
Miguel Cabana MONFORTE

GALICIA

SEBAS

Biólogos del centro autonómico de recuperación de fauna en Lugo tratan de relajar a la loba que capturaron en Monforte para estudiar su comportamiento

17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Un grupo de biólogos y veterinarios de la Xunta capturaron el pasado viernes en Monforte una loba de menos de un año que le cogió cariño a la ciudad y no quería volver al monte. Después de doce días viviendo en solares y traseras de edificios, y tras ser localizada en una casa abandonada, los técnicos de Medio Ambiente decidieron capturarla para estudiar su comportamiento. Y así lo están haciendo. Pero la loba por el momento se encuentra estresada, y en esas condiciones no pueden estudiarla. A los lobos no les gustan las infusiones de tila, y los técnicos no tienen más remedio que esperar que transcurran los días sin que el animal vea a nadie. La observan y graban en el patio cerrado donde vive, sin que ella lo perciba. La alimentan con pollos muertos, que devora con buen apetito, y esperan que vaya ganando peso. Aunque las lobas tampoco entienden de tallas, lo cierto es que sus 18 kilos de peso deberían haber aumentado un poco para cuando celebre su primer cumpleaños la próxima primavera. Dardos anestesiantes Para entonces, esperan que ya se haya curado el estrés que le produjo la captura con dardos anestesiantes y el viaje en coche totalmente sedada de Monforte a Lugo. Aunque, a lo mejor, su estrés también se debe a los doce días que pasó en la ciudad. La vida urbanita no es tan tranquila como el bucólico bosque. Los técnicos esperan poder estudiarla a fondo cuando se muestre relajada. Para ellos se trata de una ocasión única, porque es la primera vez en Europa que hallan un lobo que prefiere la ciudad a los bosques. Además, fue posible capturarla sana y salva y es su oportunidad de oro para encontrar una explicación a esta rareza en el comportamiento del lobo. La comunidad científica está ansiosa por tener resultados, y de hecho estos días son constantes las llamadas de publicaciones especializadas interesándose por el caso. Pero también es cierto que los técnicos de Medio Ambiente siguen desconfiando y sospechan que pueda tratarse de un cachorro criado en cautividad por el hombre y liberado en el campo cuando alcanzó tamaño de adulto y dejó de ser un juguetón perrito de casa. Estas prácticas furtivas, prohibidas por ley, ocurren en ocasiones porque algún desaprensivo no entiende que un animal salvaje no podrá adaptarse a su medio natural si crece fuera de él. Los expertos sopesan esta explicación entre las probables. Lo sabrán cuando estudien su comportamiento en tranquilidad. ¿Criada en cautividad? Si aceptase las caricias o comiese de la mano del hombre con naturalidad, podrían ser indicios que situasen al animal en un pasado de cautividad. En este caso, la loba de Monforte aportaría pocas novedades para el conocimiento científico, y además ella misma tendría problemas para adaptarse a la caza en el monte, y probablemente no sería conveniente liberarla. Por el momento, los biólogos mantienen la esperanza de que sea completamente salvaje y algún día puedan abrir su jaula y dejarla escapar. Eso sí, después de conocer qué mosca la picó para que prefiriese una pequeña ciudad a los enormes bosques de la Ribeira Sacra.