A ALGUNOS empresarios se les escucha quejarse con sorna de que el bipartito les ha complicado las agendas por la duplicación de convocatorias oficiales.
08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Unas veces los llaman los conselleiros del PSOE y después los del BNG, o al revés, para hacerse una foto casi siempre parecida. No supone ningún trauma, porque se resuelve con faltar a la cita. En las últimas semanas, la competición en el Gobierno entre socialistas y nacionalistas en el campo económico ha dado un salto que convierte en anécdota los encajes de actos duplicados en los dietarios. Sabedores los dos partidos de que colocarles el cascabel a las eléctricas que explotan los recursos naturales de Galicia supone apuntarse un tanto electoral frente a su rival, se han puesto a trabajar a destajo. El presidente Touriño constituyó una comisión negociadora con un técnico del PSOE, el conselleiro de Economía; y un político del PSOE, Pachi Vázquez. Con alias de jugador de área, el conselleiro de Medio Ambiente ya ha driblado varias veces a quien se suponía su socio y compañero en la negociación con las eléctricas: el conselleiro de Industria. ¡Ah!, pero Fernando Blanco es del Bloque. Y Pachi quiere meter el gol de las eléctricas a más honra de su presidente y secretario general de su partido, Pérez Touriño. Devolviendo, a la vez, las que le tienen juradas al equipo de Quintana por sus incursiones hostiles en áreas de conselleiros socialistas. Templado, Fernando Blanco contiene su cabreo. Siguió con sus reuniones con las eléctricas para actuar sobre los beneficios y le colocó alguna armonía a la tamborrada con la que su colega de Medio Ambiente puso en circulación la creación de un canon eléctrico. Tasa legítima para la cual la Xunta carece por ahora de competencias y sobre la cual la opinión de la ministra Narbona no es la trascendente, sino la del responsable de Industria. Pero Montilla está en el despacho de cuerpo presente. Esperando el tren que lo envíe a suceder a Maragall, quien no se contentaba con tasas y pretendió comprar Endesa. Las eléctricas gozan de influencia y poder evidentes como para que un Gobierno afronte cohesionado los envites. Vale que el PSOE y el BNG no deseen estar revueltos en la Xunta, pero al menos podrían ir juntos. No vaya a quedarse tanto esfuerzo duplicado por resolver la deuda eléctrica en una simulación para ganar votiños en las municipales.