En directo | Fiesta en Vilalba con 7.000 pensionistas El vicepresidente desembarca con una amplia representación de cargos nacionalistas en un encuentro de mayores presentado por Superpiñeiro
23 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.? orillas del río Magdalena se repitió el guión de las fiestas del fraguismo, pero con distintos protagonistas políticos. El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, altos cargos de su departamento, el conselleiro Fernando Blanco, diputados autonómicos y delegados provinciales acudieron a la cita anual de la tercera edad, a la sombra de frondosos árboles en las afueras de la capital chairega, la misma en la que nació Manuel Fraga, ex presidente de la Xunta y fundador del PP. En esta romería, que ayer reunió a unas 7.000 personas, grupos folclóricos, orquestas y comidas campestres componen una pauta que los asistentes siguen fielmente. Eso sí, en esta edición se suprimió la misa. Esta vez no faltaron incentivos para que los jubilados moviesen el esqueleto o se zampasen empanada. En esta fiesta, que organizó la Delegación Provincial de la Vicepresidencia y originó un baile de cifras -10.000 personas, según la Xunta, o 6.000, según cálculos del Concello tomando como referencia el número de autocares y coches-, se notó una mayor presencia de cargos públicos. Animó el inicio un viejo rostro de la TVG, Superpiñeiro, que parece conservar el gancho ganado con el Supermartes, programa que fue retirado por el nuevo Gobierno. El presentador lanzó mensajes dignos de un candidato: «Este país ímolo levantar entre todos por moitos pirómanos que haxa», dijo. Mientras tanto, entre los miles de jubilados parecía percibirse más bien indiferencia sobre el color político de los organizadores. María Vélez, vecina de la localidad chairega de Castro de Ribeiras de Lea, confesaba haber votado a Fraga, pero no parecía dogmática: «Todos o fan o mellor que poden», decía. Delfín Vázquez, residente en Buenos Aires y veraneante en O Carballiño, llegó a saludar al ex presidente en Argentina, pero vive el presente: «Mentres estivo, estivo. Agora hai outros». Quizá lo que vale es la eficacia: como decía el lucense Antonio Rodríguez, «o caso é que nos dean cousas». También puede suponerse que lo que manda en los asistentes es el afán por pasar unas horas de diversión. Un jubilado que había llegado desde Sarria, Mario Maside, mostraba claramente cuáles eran sus objetivos mientras la orquesta amenizaba la sesión vermú: «Eu veño aquí a pasalo ben, comer e beber», dijo.