Cachafeiro también divide al Parlamento

La Voz DOMINGOS SAMPEDRO

GALICIA

13 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EN UNO de sus viajes por América, el ahora senador Manuel Fraga llegó a decir que si algún día lo enterraban con la melodía de una gaita, incluso podría levantarse emocionado de la tumba. En la estética del ex presidente de la Xunta, que acostumbraba a festejar cada reelección con colosales baños de gaiteiros, el instrumento capital de Galicia desempeñó un papel central, aunque el Parlamento lo puso ayer en duda. Ocurrió con motivo del debate de una iniciativa promovida por el Partido Popular para distinguir a título póstumo con la medalla de oro de Galicia al mítico Avelino Cachafeiro (1899-1972), el gaiteiro de Soutelo, considerado el mejor intérprete de todos los tiempos. Tanto el PSOE como el BNG rechazaron la iniciativa del PP, impulsada desde Forcarei, el municipio natal de Cachafeiro. El también músico y diputado nacionalista Xosé Ramón Paz Antón proclamó su «admiración» por el gaiteiro, no sin antes criticar que Fraga no haya dedicado alguna de las 428 medallas Galicia que entregó durante su etapa al frente de la Xunta a honrar la memoria del autor de la Muiñeira de Chantada . «Foi vergoñento», replicó el socialista Francisco Cerviño, que sin embargo se concedieran estas medallas a personalidades políticas como Álvarez Cascos, Loyola de Palacio o Martín Villa, justo después del hundimiento del Prestige . Tanto Cerviño como Paz argumentaron que el Ejecutivo bipartito está «no camiño de prestixiar» as medallas Galicia reduciendo drásticamente el número anual de galardonados. Si el último año de Fraga en la Xunta se distinguía a 37 personas o instituciones con dichos galardones (3 de medallas de oro, 12 de plata y 22 de bronce), este año Touriño solo concedido una, a la Real Academia Galega. Claro que al diputado popular Alejandro Gómez y al Concello de Forcarei la nueva sintonía que está interpretando la Xunta no le debe hacer ni pizca de gracia. Al menos, el primero advirtió que seguirá adelante con su iniciativa, recogiendo millares de firmas en memoria de Cachafeiro. Si algo prueba el debate parlamentario de ayer es que, como cuentan los versos populares, «é moita gaita a gaitiña ?do gaiteiro de Soutelo».