NO hay crisis en el Sergas, según la versión oficial.
21 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La caída de la cúpula del sistema gallego de salud a los quince meses de ser nombrada es un simple «reajuste». Aunque a un reloj que marca bien las horas no se le anda en la cebolla para ajustar sus manecillas. Quizá no esté en crisis la cúpula sanitaria del bipartito, pero sí el modelo de salud. Viciado y devorador insaciable de recursos públicos. Las peonadas, las incompatibilidades, el envejecimiento del país, las listas de espera o la escasez de nuevos titulados son agujeros negros de un sistema que también resuelve día a día con eficiencia sobresaliente y técnicas de vanguardia las dolencias graves de miles de pacientes. El salario bruto de un cirujano del Sergas está entre los cuarenta y los cincuenta mil euros. Muy bajo para el sector si no fuera por las peonadas. Así se le llama en el argot al dinero extra que reciben por cada una de las operaciones que realizan por la tarde para aligerar las listas de espera. Las peonadas permiten en casos duplicar el sueldo base. El modelo produce la situación paradójica de que cuantas menos operaciones se realicen en horario laboral, más serán las que haya que desviar a la tarde, con peonadas incluidas. La duplicidad de la consulta de un mismo especialista en la pública y la privada permite que se cuelen en el sistema público pacientes que hacen sus consultas de pago, pero a los que luego el mismo médico le invita a realizar las pruebas más costosas en el hospital del Sergas en el que trabaja. Mientras tanto, otros que sólo han ido por la pública todavía esperan a que llegue el mes para el que les han fijado su primera consulta. A pesar de estas y de otras paradojas del Sergas, la sanidad pública universal es la columna vertebral de una sociedad igualitaria, pues cuando hay que rescatar a alguien de un infarto de miocardio no existen diferencias entre ricos o pobres. En un país sin tasa de reposición, con la población más envejecida y la renta inferior a la media, el crack del sistema se dejará notar antes que en otras autonomías. La nueva cúpula del Sergas estará presa de las mismas esposas que los que se fueron, pues cualquier intervención en los derechos adquiridos del colectivo médico bloquearía las listas o produciría la huida de los más brillantes. Además, no existen especialistas en el mercado laboral. La segregación universitaria de los noventa duplicó y hasta cuadriplicó en Galicia titulaciones que tienen las aulas casi vacías, pero la Facultad de Medicina sigue siendo una (Universidade de Santiago). Buena pero igual de dotada que antes, y con un incremento residual en su oferta de plazas. Ni siquiera en médicos tenemos tasa de reposición. Fallecen o se jubilan más de los que se titulan. Sin promociones de refresco el Sergas seguirá trabado.