El decreto de incendios pasará a ser ley para poder desbrozar fincas privadas

Xavier Lombardero REDACCIÓN

GALICIA

GABRIEL TIZÓN

La responsabilidad municipal sobre la limpieza de franjas de defensa será ampliada Propietarios de los montes piden fondos directos al entender que los municipios los gestionaron mal

12 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Evitar que el fuego vuelva a llegar a las casas es razón de que el tiempo apremie para aprobar la nueva Lei de Prevención e Extinción de Incendios. Otra piedra de toque es concretar las competencias de concellos y Xunta en el entorno de los pueblos y la asignación de unos fondos de prevención en los que también participan los propietarios de los montes. Ya hubo contactos entre Xunta, concellos, sindicatos, industrias y asociaciones forestales y, a la espera del nuevo modelo de lucha contra el fuego, entre las prioridades autonómicas están los cinturones de protección alrededor de núcleos rurales, y zonas de transición entre poblaciones y montes. Esto requiere dotar de capacidad normativa suficiente para que los propios concellos realicen o exijan las tareas de desbroce y limpieza en franjas periurbanas, especialmente al lado de casas, pirotecnias, gasolineras, almacenes de materiales inflamables... algo que el decreto de junio pasado no habilita con rigor a la hora de entrar subsidiariamente en propiedades privadas, según los propios silvicultores. No obstante, en su artículo 24 obliga a los titulares de terrenos a permitir a los servicios de extinción efectuar los trabajos de limpieza precisos para evitar el riesgo de incendio. También la ley de protección civil permite actuar en esas tierras ante emergencias o riesgo inminente, pero para tareas preventivas y actuaciones subsidiarias de limpieza cuando no se conoce el propietario o está emigrado, ahora es complejo. Charlas en los pueblos Y si es verdad que los incendios forestales se apagan en primavera e invierno, y no se quiere caer en la tragedia de socorrer casas y pueblos en verano, urge negociar la ley antes de fin de año y que, tras pasar por el Parlamento, pudiera entrar en vigor a mediados del 2007. Al parecer, resulta urgente que en las aldeas se conozca el contenido del actual decreto, y no sólo en el aspecto de franjas libres de árboles y malezas; también en otros, como que no se pueden plantar árboles en labradíos, prados y pastos, en suelo urbano y núcleos rurales. Para ello habrá charlas en todos los concellos. Se trabaja sobre la base del decreto para que los concellos hagan observar que no haya vegetación en los 25 metros colindantes a edificaciones, urbanizaciones, obras, y a 50 metros de industrias o instalaciones peligrosas. La norma prohíbe plantar eucaliptos a menos de 50 metros de casas y para los plantones de repoblación que no cumplan las distancias mínimas, hay cinco años para adaptarse. Y no se pueden plantar acacias. Las gasolineras o pirotecnias a menos de cien metros del monte ya deben tener un área perimetral limpia de vegetación, restos y retoños hasta 50 metros. Incumplir la norma puede salir caro, pero no parece probable que la Xunta vaya a cobrar por extinguir fuegos. Jacobo Feijoo, secretario de la Asociación Sectorial Forestal Galega, Asefoga, entiende la necesidad de poner en marcha cuanto antes las medidas, pero cree que sería bueno tener más tiempo para consensuarlas. En todo caso, ve importante recoger la experiencia actual por daños de las inundaciones y que la ley contemple la posibilidad de actuar en terrenos privados o vecinales después del fuego, por si es conveniente realizar trabajos de restauración hidrológica o instalar barreras frente a la erosión. Defender casas y montes El conselleiro Suárez Canal anunció un nuevo marco normativo y fiscal. El Proxecto de Lei de Montes de Galicia, y el Banco Galego de Terras serán otros instrumentos para acometer «unha profunda reestruturación da propiedade». Francisco Fernández de Ana Magán, presidente de la Asociación Forestal de Galicia, dice: «Para nos defender mellor, hai que facer selvicultura, non pagar bombeiros e iste é un asunto que sobrepasa aos concellos, que nin son capaces de ter limpas as beiras das estradas, nin van empregar no monte os recursos que lles cheguen. Pola anarquía urbanística, este verán houbo que centrarse en defender as casas e non os montes». Señala la conveniencia de que la nueva ley entre cuanto antes en vigor para realizar las tareas de poda y desbroce: «Hai que estar preparados pois febreiro é un mes seco, perigoso para os incendios». De Ana Magán recuerda que lineas de ferrocarril, carreteras, autopistas y autovías tampoco tenían áreas de defensa frente al fuego, como se demostró este año. «Pensamos que é imprescindible -señala-, que as urbanizacións e gasolineiras teñan franxas limpas arredor, pero no seu propio terreo».