El aguacero inundó 22 calles, anegó decenas de garajes y desplazó vehículos Los bomberos y la policía rescataron a varias personas que quedaron atrapadas en sus coches
23 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Una tromba de agua, que descargó 18 litros por metro cuadrado en media hora, fue suficiente para colapsar la ciudad de Vigo en hora punta. Las riadas que bajaban por las cuestas de los barrios altos, a 149 metros sobre el nivel del mar, colapsaron el alcantarillado. La presión hizo saltar por los aires las tapas de los sumideros de los viales más próximos al mar. Para colmo, había pleamar, que tampoco permitía absorber el caudal de lluvia, barro y piedras. El resultado fueron inundaciones en 22 calles, dos túneles, decenas de garajes, comercios y viviendas. Además, varios vehículos fueron desplazados por el agua. El chaparrón se produjo entre las ocho y media y las nueve de la mañana. Atrapó a miles de conductores que salían de casa hacia el trabajo y se toparon con los carriles cortados por medio metro de agua. La mayoría de los empleados tardaron casi una hora en poder alcanzar sus oficinas, algunos con los pantalones mojados hasta las rodillas. El caos del tráfico se agravó con el cierre del túnel de Areal, que enlaza con la autopista AP-9. Una bolsa de agua lo atascó. Rescates En otro paso subterráneo cortado, en la calle de A Cañiza, la policía local entró a rescatar a varios ocupantes de un vehículo que había quedado atascado. Los bomberos también ayudaron a un conductor que no podía salir de su turismo, rodeado de agua, en la avenida de Ramón Nieto, en Cabral, barrio situado en un valle. En Areal, una mujer se vio en serios apuros cuando una rueda de su Ford Escort quedó aprisionada en el hueco de una alcantarilla. Fue necesaria la grúa para retirar el coche. En Cabral, las lluvias provocaron un socavón que casi se traga un todoterreno. Y en otra céntrica calle, de Fernando el Católico, se incendió un transformador. Horas después, ardía otro enlace eléctrico cerca de Areal. Hasta las dos de la tarde cayeron 42 litros por metro cuadrado. La pleamar provocó un segundo frente en el otro extremo de la ciudad. El río Lagares, cubierto con tierra de la obra del Segundo Cinturón, se desbordó. Los barrios próximos al estadio de Balaídos (el caudal pasa canalizado por debajo) se vieron rápidamente encharcados. La presidenta del Grupo de Ecología Científica (Gecma), Nelly Pérez, atribuye el colapso al deficiente alcantarillado y a las obras de alteración de la Xunqueira del Lagares, que le impiden absorber los lodos.