«A VER las cigalas... 90, 80, 70, 60...». «¡Richar!». «A ver los gallos...». «¡Richar!». «¡Ese rape!». A las siete y media de la mañana de ayer las voces de los subastadores atronaban la lonja de pescado de A Coruña. Los compradores hacían corros. «¡¡Richar!!», se desgañitaba una mujer sin que el aludido apareciera. En cada caja un número indicaba los kilos que pesaba la mercancía. Entre los cientos de cajas había unas cuantas que, en lugar de peces, tenían carteles en los que se podía leer: «Vacuo. 6 e 7 de xaneiro ás 20.30 horas. Teatro Rosalía de Castro. A Coruña. Coreografía de Maruxa Salas e música de Berrogüetto». Poco a poco desde la nave del fondo empezó a llegar una música de percusión precedida de unos danzarines. «¿Hai festa?», preguntó una mujer. Delante de los músicos cinco bailarines hacían una performance entre cajas de pescado. «¿E eses quen son?», preguntaba un subastador, mientras una vendedora le decía a otra: «A ver si fas ti iso», viendo a una de las bailarinas volar sobre los hombros de su compañero. Al llegar la comitiva a la segunda de las tres naves la curiosidad y la sorpresa reflejada en las caras pudo más que el trabajo y decenas de personas rodearon a los artistas. «E esas non enseñan as pernas», apuntaba un vendedor. Al final, Manuel Martín, gerente del Igaem, explicó que la danza «é para todos e por iso quixemos traela a esta lonxa». La directora del montaje que se estrena mañana, Maruxa Salas, quiso «transmitir a todos la ilusión por volver a bailar» y la conselleira de Cultura invitó a «integrar a danza nas nosas vidas». Los cinco bailarines estaban muy contentos de la experiencia, sobre todo Betty: «Vino mi pescadera a darme un beso; fue muy bonito bailar para mi pescadera».