La subvención oficial podría llegar al 40% de los 153 millones invertidos
28 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Consejo de Ministros de Portugal aprobó ayer la financiación del contrato de inversión entre la Agencia Portuguesa para la Inversión (API) y la empresa gallega Pescanova para la creación de la mayor planta de cultivo de rodaballo construida en el mundo, con capacidad para producir 7.000 toneladas al año. El proyecto, en el que se invertirán 153 millones de euros, está catalogado como de interés nacional, lo que le garantiza hasta un 40% de subvención a cargo del Estado. Aunque el Ejecutivo de Lisboa determinó ayer la cantidad que será financiada por la Administración, ni la empresa ni el Gobierno facilitaron por el momento este dato. El mayor criadero de rodaballo del mundo se ubicará en el municipio de Mira, dentro del área metropolitana de Coímbra. Tal y como trascendió ayer, el proyecto incluye la construcción y el equipamiento de una nueva unidad integrada de acuicultura. Además de la fábrica para el cultivo, el engorde y la transformación del pescado, está previsto instalar en terrenos anexos una planta de piensos y otra para embalajes. Una factoría versátil El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, explicó recientemente en Lisboa, junto al ministro luso de Economía, Manuel Pinho, que la estructura de la fábrica permitirá disponer de una amplia gama de productos finales, que van desde el pescado fresco entero hasta futuras líneas de consumo elaborado (refrigerado, fileteado o platos elaborados). La flexibilidad de las instalaciones hará posible adaptar el producto a la demanda real de mercado. Está previsto que el complejo ocupe 82 hectáreas e inicie su producción en el 2008. La intención es dejar espacio suficiente para futuras ampliaciones. El 90% de toda su fabricación se destinará a la exportación y en el recinto trabajarán un total de 200 personas. Durante el ejercicio del 2006 Pescanova distribuyó en todo el mundo 200.000 toneladas de productos del mar, de las cuales 60.000 fueron especies de piscifactoría y 140.000 procedieron de la extracción salvaje (un 86% fue pescado con su propia flota y el 14% restante comprado a terceros). La empresa también anunció hace un mes que estudia trasladar una parte de sus líneas de importación y exportación desde el puerto de Vigo al muelle lisboeta de Sines, para evitar los problemas de colapso denunciados últimamente en las dársenas viguesas. En Sines se ubicará el segundo proyecto español de interés nacional en Portugal aprobado ayer por el Consejo de Ministros. La Seda de Barcelona, a través de Advansa, invertirá 400 millones en una planta de PTA, un derivado del petróleo para embalajes de plástico.