Crónica El calor se resiste a alegrar uno de los estíos más tibios de los últimos años, y los vientos de componente norte vinieron ayer a agrandar más el abismo entre el norte y el sur de Galicia
06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El verano parecía atascado y cuando los bañistas creían que arrancaba definitivamente el pasado jueves otro bache vino ayer viernes a confirmar que, en lo meteorológico, hay una Galicia con dos velocidades. Dos imágenes especulares -matizadas por la luz- cuyo eje el viajero sitúa bien cuando atraviesa el país de norte a sur, o viceversa, por la autopista AP-9 (por poner un ejemplo fácilmente visualizable). Deja uno pasar la parroquia compostelana de San Lázaro y el monte Gaiás en obras -e incluso antes- y los cielos se despejan como por arte de birlibirloque. Otras veces la tozudez nubosa persiste hasta la sierra de Barbanza. No fue el caso de la jornada de ayer, pues en Ribeira lució el sol todo el día y hasta hubo quien se lo anotó como el más caluroso de lo que va de paupérrimo verano del 2007. Eso sí, Barbanza arriba, trazando un virtual paralelo por Ordes, las nubes y neblinas persistieron en quedarse toda la mañana, y en algunos lugares incluso de tarde. Tanto que antes de mediodía lloviznó de forma más o menos intermitente sobre poblaciones como A Coruña -y su área metropolitana-, Ferrol o Ribadeo. Y recibió a los miles de madrugadores del festival de Ortigueira con algo más que tibio rocío, aunque sólo fue por un rato. Factor diferenciador Los culpables del factor diferenciador del territorio galaico fueron ayer los vientos de componente norte, que llegaron al país de los mil ríos, y otras tantas verbenas, bastante cargados de humedad. Y arrastraron desde el mar nieblas, tierra adentro hasta la mencionada línea de Ordes. La situación anticiclónica, sin embargo, poco a poco fue disipando este torpor mañanero y el calor pronto se hizo notar (aunque A Mariña lucense se negaba a los cielos limpios). Los vientos irán girando al nordeste y hoy la nubosidad, ya menos estancada, debe espabilarse antes (salvo quizá en el litoral de Lugo). Pero otro bache hará mella mañana: un frente rozará Galicia y dejará algún orvallo en el tercio norte. El alza de la nubosidad y un leve descenso de las temperaturas máximas serán cosa pasajera, y el lunes se erigirá en umbral de una semana anticiclónica: calor y verano, de los de verdad. Mientras, el sur y sus ciudades, las gentes y sus playas no habrán apeado la pamela, el bronceado, el refresco de un helado al amparo de una sombrilla de terraza, el baño en el Miño o Samil, y las gafas tintadas.