«Hasta pronto, amigo Manuel»

GALICIA

Amor Deus, histórico líder sindical recientemente fallecido y símbolo de la lucha antifranquista, recibió ayer un sentido homenaje de la izquierda gallega

30 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A Manuel Amor Deus (Ferrol, 1941) no pudo matarlo el franquismo, que tanto lo zarandeó. Lo hizo su propio trabajo porque la vida puede llegar a ser muy ingrata. Emblema de la lucha por las libertades, el histórico líder sindical se marchó el pasado junio caminando de puntillas, sin hacer apenas ruido, con la misma sencillez con que le gustaba vivir. Un cáncer de pulmón causado por el manejo de amianto en el astillero se lo llevó por delante.

Ayer recibió en Santiago el homenaje que quizás habría merecido en vida, pero los hombres de su generación no solo fueron víctimas de la dictadura, sino también del olvido. Eran casi las ocho de la tarde cuando se apagaron las luces de una abarrotada sala del Palacio de Exposiciones de la capital gallega. Una pequeña orquesta de violonchelo y violín hizo sonar La internacional y, al fondo, impresa sobre una lona, se erigía su figura.

Amor Deus era un obrero con el rostro de un actor norteamericano y su vida, desconocida para las jóvenes generaciones, ha seguido el guión propio de una película, que solo con su muerte se ha desempolvado del cajón.

Cuarto de los seis hijos de un guardia municipal de Ferrol y vecino del popular barrio de Esteiro, este hombre entró a trabajar como aprendiz en Bazán a los 14 años. Allí empezó el contacto con el Partido Comunista, que lideraban otros históricos mayores que él, como Paco Balón o Julio Aneiros. Amor Deus fue uno de los líderes históricos de la revuelta de Ferrol de 1972, que terminó con dos muertos. Y ayer, en Santiago, en un homenaje demasiado institucionalizado, pudo verse al único dirigente vivo del trío que encabezó aquella movilización: Rafael Pillado.

Amor Deus ingresó en la cárcel poco tiempo después. Y allí se pasó cuatro años. Sus compañeros recordaban ayer que, en julio de 1972, estando en la prisión militar de Ferrol, el histórico líder tuvo conocimiento de la muerte de su entonces único hijo de seis años, arrollado por un automóvil. Las autoridades franquistas no le dejaron ir al entierro. Y hasta su muerte arrastró este dolor, el mayor de su vida.

Ayer lo arroparon sus amigos y familiares y todos sus compañeros de Comisiones Obreras de Galicia, organización en la que ocupó el primer cargo de secretario general.

También quisieron tributarle un homenaje Xesús Mosquera, ex secretario xeral de UGT Galicia; Anxo Guerreiro, ex diputado; José María Fidalgo, líder de Comisiones Obreras; y el propio presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, quien destacó lo mucho que le debe Galicia a Amor Deus. El nacionalismo gallego apenas se dejó ver en el acto. Pero al encuentro sí asistió Alberto Núñez Feijoo, líder del PP, que, a pesar de estar en las antípodas ideológicas de muchos de los allí presentes, defendió su participación. «Eu teño falado moito con Comisións Obreiras na miña época en Correos e, ademais, a transición en Galicia non pode entenderse sen unha figura como a de Amor Deus».

Los compañeros de CC.?OO., al finalizar, ensalzaron la lucha del sindicalista por defender los derechos de los afectados por el amianto. Fue él incluso quien entregó un escrito en el Congreso el pasado año.

En los corros, antes de empezar el homenaje, algunos recordaban a Amor Deus con cariño. «Hasta pronto, amigo Manuel», dijo emocionado uno de los camaradas allí congregados. Y una mujer, con un pitillo en la mano, rememoraba con una sonrisa: «Era muy apuesto. Incluso enfermo, estaba más guapo que Paul Newman». Y ya se sabe. Las estrellas siempre suelen estar en el cielo.