El presidente de la Xunta y secretario general del PSdeG-PSOE, Emilio Pérez Touriño, estuvo explorando la idea durante semanas y ahora parece decidido ya a dar el paso y aprovechar la cita congresual del próximo fin de semana para constituir un reducido núcleo de poder que lleve las riendas del partido. Esta comisión permanente, integrada por 12 o 14 personas, se extraería de la propia ejecutiva y se encargaría de pilotar el día a día de la organización para responder de forma más ágil a los retos que marque la agenda, entre ellos el de las elecciones autonómicas.
La figura de la comisión permanente fue una apuesta importante de algunos dirigentes socialistas, con el ourensano Manuel Pachi Vázquez a la cabeza, que demandaban que en las decisiones del partido se contara con la opinión de las principales voces de la estructura territorial, al tiempo que apostaban por compartir más la toma de decisiones.
Touriño habría accedido ya a esa petición, según fuentes consultadas, pues también considera que la estructura organizativa del partido es claramente mejorable, en tanto que echa en falta un órgano que se reúna con una periodicidad semanal -como ocurre ya en el PPdeG o en el Bloque- para abordar los principales asuntos de la actualidad política.
Esta es una misión que no se puede cumplir con el esquema de una ejecutiva nacional excesivamente larga, integrada actualmente por casi cuarenta miembros, y que difícilmente se puede reducir en tamaño sin lesionar los intereses de las distintas familias socialistas.
El pacto de Lugo y Ourense
Por lo demás, el cónclave del PSdeG arrancará el próximo sábado marcado por la alianza sellada por los barones provinciales de Lugo, Ricardo Varela, y de Ourense, Pachi Vázquez, que en conjunto controlan el 30% de los compromisarios, un número lo suficientemente numeroso como para hacer bascular el congreso en una u otra dirección.
Entre los propósitos de la entente del interior , a la que Touriño mira de soslayo sin perder de vista sus movimientos, está el deseo de sus artífices de escalar posiciones en el aparato del partido, colocando de número tres a uno de los suyos (Beatriz Sestayo o Laura Seara), siempre y cuando cuaje la idea de que el pontevedrés Antón Louro, diputado en el Congreso, acabe cediendo este puesto.
Además, los artífices de la entente están decisiones a pasarle la rebarbadora al llamado clan de los ismaelitas, integrado por personas de relieve como Ismael Rego, Dolores Villarino, Pablo López Vidal o Natividad González Laso, touriñistas de primera hora, aunque con escaso peso territorial a los que desean ver fuera de la ejecutiva.
Pero sobre todo en este cónclave lo que se decidirá es la dirección que habrá de pilotar el proceso de sucesión en el PSdeG, en caso de que Touriño opte tan solo por dos mandatos en la Xunta. En este aspecto radica la trascendencia de los movimientos que hace la alianza Lugo-Ourense.