El tramo del río Grande, a su paso por Vimianzo, afectado por algún tipo de vertido, ocupa entre un kilómetro y kilómetro y medio del cauce fluvial.
Así lo explicaron ayer desde la Consellería de Medio Ambiente, después de que varios agentes de Conservación da Natureza se trasladaran el miércoles al lugar por la aparición de truchas muertas flotando en el agua. Los operarios del departamento autonómico retiraron ayer del curso del río Grande cerca de un centenar de truchas muertas.
Desde la consellería explican que aún no se conoce la causa de la muerte de los peces. Además de retirar las truchas muertas, los técnicos se llevaron ayer varias muestras de agua del río tomadas en distintos puntos del cauce para analizarlas y tratar de descubrir el agente tóxico que contaminó el medio.
Aguas de Galicia
Hasta Vimianzo se desplazaron también técnicos de Augas de Galicia para inspeccionar las instalaciones de la depuradora. Tratan de averiguar si pudo haber alguna fuga procedente de esa estación relacionada con la muerte de los animales.
En paralelo a esas investigaciones, desde Medio Ambiente explican que rastrearán el cauce buscando los orígenes de un posible vertido.
La consellería afirma que la situación está controlada y los posibles problemas, solucionados, y aseguran que el río está ahora «prácticamente limpio» y que la normalidad será completa en las próximas horas.
Varios vecinos de Vimianzo dieron la voz de alarma el pasado miércoles cuando encontraron, en la zona de A Ponte Roda, algunas truchas flotando muertas en el cauce del río Grande. Los cuerpos no aparecieron en un punto concreto en grandes concentraciones, sino en pequeños grupos en distintos puntos del río.
Desde el Ayuntamiento especulan con la posibilidad de que la muerte de las truchas se debiera a un acto de pesca ilegal utilizando productos como lejía. También creen que es posible que alguien utilizase el río para lavar algún material durante la celebración de las fiestas o que, durante los días festivos se vertiese alguna sustancia tóxica para los peces en las aguas. También se cree que el aumento de la población en Vimianzo durante el verano y el descenso del caudal del río pueden haber generado una mayor presencia de aguas residuales.
El del río Grande es el segundo caso detectado de mortandad de fauna fluvial en la Costa da Morte en poco más de un año. El primero, de mucha mayor entidad, supuso la muerte, en el río Xallas, de miles de truchas y escalos como consecuencia del vaciado de la presa de Fervenza, caso por el que Medio Ambiente impuso a Ferroatlántica una multa de 600.000 euros por daños ecológicos.