El fin del bipartito rompe el entendimiento en Madrid

La Voz

GALICIA

11 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Había expectación en la Cámara alta por comprobar hasta qué punto el resultado de las elecciones gallegas del pasado 1 de marzo había roto el entendimiento entre el BNG y el PSOE no solo en Galicia, sino también en Madrid.

La intervención del senador Pérez Bouza superó cualquier expectativa negativa sobre el futuro de esa relación y dejó claro que por el momento los nacionalistas gallegos dan por rotos todos los lazos en las Cortes. Por lo visto ayer, parece difícil que el Bloque siga apoyando a Zapatero en el Congreso.

El senador del BNG, el mismo partido que en diciembre del 2007 salvó a Magdalena Álvarez de ser reprobada en el Congreso y sumó su voto para intentar lo mismo, sin éxito, en el Senado, se mostró ayer tan duro o más con la ministra de lo que suele ser el PP en Madrid. En aquella reprobación en la Cámara alta, el senador del BNG que apoyó con su sufragio a Álvarez fue el ahora portavoz en el Congreso, Francisco Jorquera.

Cambio de estrategia

Pero la derrota del bipartito ha hecho cambiar la valoración de los nacionalistas gallegos sobre la gestión de Magdalena Álvarez y también su estrategia respecto a la exigencia del cumplimiento de compromisos por parte del Gobierno. Hasta el 1 de marzo, los diputados y el senador del BNG se habían mostrado exigentes con el Gobierno. Pero en todas sus intervenciones dejaban claro que cumplir la fecha del 2012 era posible si el Ejecutivo demostraba «voluntad política para ello». Los parlamentarios del Bloque promovieron y suscribieron varias mociones en las que se exigía el cumplimiento de ese calendario.

Sin embargo, según lo afirmado ayer por el senador Xosé Manuel Pérez Bouza, el BNG no solo considera «imposible» que la alta velocidad llegue en ese plazo a Galicia, sino que asegura que tampoco el Gobierno ni los ciudadanos gallegos se lo creen. Y frente a las pasadas exigencias de que se cumplan esas fechas comprometidas, el BNG apuesta ahora por que el Gobierno modifique el calendario previsto y fije para más allá del año 2015 el día en el que Galicia y Madrid podrán estar comunicadas por una línea de alta velocidad.

También la ministra de Fomento parece sentirse liberada para expresar en público sus malas relaciones con el Bloque. Pese a su evidente desencuentro, Álvarez había tenido que plegarse en muchas ocasiones a las exigencias del BNG por las presiones de Zapatero, al que los nacionalistas gallegos salvaron en más de una votación.

Ayer, en el Senado, la ministra de Fomento se enrocó en su compromiso de que el AVE llegará en el 2012 pese a lo que dicen los técnicos. Pero dio rienda suelta a su escasa sintonía con quienes la salvaron de ser reprobada. La referencia de la ministra a que hubo unas elecciones en Galicia «y ya hay un resultado» se interpretó como un aviso de que a partir de ahora no acepta presiones de los nacionalistas gallegos.