El debate de ideas orientado a las propuestas para mitigar los efectos de la crisis y la tradicional cuota de renovación para mejorar la operatividad del partido centrarán este fin de semana el congreso ordinario del PP gallego a mayor gloria de Feijoo. Con la continuidad de Alfonso Rueda en la secretaría general, que en el partido ya dan por segura, en contra del criterio inicial de que los conselleiros no acumularan cargos para volcarse en la gestión del Gobierno, la expectación en cuanto a los ajustes nominales se proyecta ahora sobre la vicepresidencia que ocupa Xosé Manuel Barreiro y las cinco vicesecretarías con las que Feijoo equilibró la cúpula del PPdeG en el congreso de enero del 2006 en el que tomó el relevo de Fraga.
En principio, el margen para la sorpresa parece reducido. La ponencia de estatutos ratifica la permanencia del puesto de vicepresidente, con el que Feijoo visualizó la integración del que fue su rival principal en la carrera sucesoria. Aunque ni el líder de los populares ni por supuesto Barreiro han ofrecido pistas sobre el futuro del segundo en esa vicepresidencia, tanto cargos del partido como alcaldes están convencidos de que seguirá. Barreiro, del que Rueda cree que debe seguir como número dos porque «fixo unha labor moi boa en circunstancias moi difíciles», solo ha apuntado lo que es obvio, que está a disposición de lo que decida Núñez Feijoo.
El presidente del PP de Lugo defiende la libertad del líder para hacer sus equipos, y no se le conoce queja por el hecho de que en la Xunta sin cuotas de Feijoo su provincia solo haya contado para una de las diez consellerías. Eso sí, Feijoo ha respetado una demanda tradicional del PP lucense que arranca de los tiempos de Cacharro, al confiar la cartera de Medio Rural a un político lucense, en este caso de adopción política, Samuel Juárez. Pero el verdadero aval de Barreiro, al que Feijoo le ha colocado a Raquel Arias como delegada territorial, está en los resultados electorales. Contra pronóstico, el PP consiguió mantener los 8 escaños y subir varios puntos en porcentaje de votos en la provincia de los socialistas José Blanco y Ricardo Varela, y del nacionalista Fernando Blanco.
Tampoco en las cinco vicesecretarías se esperan grandes novedades, aunque el esquema de cuatro hombres (Carlos Negreira, Diego Calvo, Rosendo Fernández y José Manuel Figueroa) y una mujer (Susana López Abella) podría dar lugar a alguna corrección. Cuando Diego Calvo, actual delegado de la Xunta en A Coruña, fue designado en el 2006 ostentaba la presidencia de Nuevas Generaciones del PPdeG. Ahora es María Seoane la que está al frente de la organización juvenil. Por lo demás, la renovación afectará fundamentalmente a retoques en las secretarías ejecutivas, dentro de un organigrama similar al actual.