El hijo del barón ourensano del PP se prepara para tomar las riendas del partido con el aparente «laisser-faire» de Feijoo
21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Meses antes de las últimas autonómicas, José Luis Baltar anunció su disposición a dejar el liderazgo del PP de Ourense, siempre y cuando las urnas le dieran, como así ocurrió, la tranquilidad necesaria para tutelar su propia sucesión. Casi a la par, su hijo José Manuel, el primero en la línea sucesoria al trono político del padre, trazaba en su agenda electrónica las highlines , que él mismo diría, del salto a la primera línea para hacerse con las riendas del partido en la provincia, un movimiento que se aceleró a partir de que Feijoo completó la alineación del Gobierno sin hacer fichajes a través del barón ourensano.
La renovación del PP de Ourense es uno de los principales desafíos a nivel orgánico que aguarda a la dirección autonómica del partido, pero a la vez su margen de maniobra es limitado. En todo caso el tiempo de Baltar Pumar parece llegar a su fin, después de 17 años, pues aunque la clave de su poder estribó en que supo ejercer como un consejero delegado capaz de asegurar siempre el mejor resultado, no es menos cierto que sus modos paleodemocráticos chirrían en el seno de un PPdeG cada vez más anclado en el mundo urbano.
Sin alternativa consolidada
Aun así, Baltar tiene todavía en sus manos muchos resortes para controlar la agenda de su sucesión, pese a que la filtración de documentos internos, como el difundido esta última semana, pueden aguarle el proceso. Quizás el principal resorte sea que la dirección del PPdeG no fue capaz de articular a tiempo una alternativa verosímil, capaz de suscitar adhesiones en la provincia. La apuesta por Rogelio Martínez como superdelegad o de la Xunta y contrapoder a Baltar es difícil que fructifique, pues Martínez lleva más de tres lustros como número dos del presidente de la Diputación y no es percibido como una opción real para dirigir el partido en la provincia.
Mayor recorrido pueden tener apuestas como la del diputado Antonio Rodríguez Miranda, promocionado por la dirección gallega como portavoz del PPdeG, aunque la suya, de cuajar, sería una opción más de futuro que de presente.
El círculo ourensano deberá cerrarse dentro de tres meses, en un congreso provincial que tendrá lugar a principios de otoño. Los próximos a Baltar Blanco, el hijo, dan por hecho que competirá por la presidencia del partido, favorecido por el aparente laisser-faire de Feijoo, que evita intervenir directamente en el proceso. Pero si las cosas se complicaran, el Baltar de siempre estaría dispuesto a optar a la reelección para cerrarle el paso a cualquier otra operación.