Los socialistas abuchearon al Bloque cuando este criticó el modelo establecido por el Gobierno central
31 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Cinismo», «traizón a Galicia» y «covardía». Antes de irse de vacaciones, sus señorías se dijeron de todo menos guapo , a la hora de aclarar en pleno el intríngulis de la financiación autonómica, con el presidente de la Xunta como compareciente de excepción. Alberto Núñez Feijoo sostuvo que los ingredientes de la financiación fueron un «nacionalismo insolidario e un socialismo dependente».
La sesión extraordinaria se convirtió en un toma y daca entre el Gobierno y los grupos socialista y nacionalista que, lejos de ir unidos, como sucedió en la legislatura pasada, mantuvieron perspectivas diametralmente opuestas. Tanto, que el portavoz del BNG, Carlos Aymerich, fue abucheado por los socialistas cuando advirtió de que no subía a la tribuna a justificar lo «inxustificable» y a defender al Gobierno central. «Nós temos a camiseta de Galicia», puntualizó, entre reproches del equipo de Pachi Vázquez.
Feijoo y el portavoz socialista mantuvieron sus discrepancias sobre la cifra final que le corresponderá a Galicia -620 millones insiste Pachi Vázquez y 654, el presidente de la Xunta-, a la espera de que la vicepresidenta Elena Salgado explique públicamente los montos exactos que recibirán las comunidades autónomas en la recta final del mes de agosto.
El presidente rechazó el modelo de financiación, pensado, desde su punto de vista, para contentar a los socios de Gobierno del presidente Zapatero, y apuntalar la estabilidad que deberá llevarle a la presidencia de la Unión Europea en el 2010.
Pero con más de 600 millones sobre la mesa, Feijoo adoptó una posición pragmática, con el lema de que la política es el arte de lo posible. Esta actitud abstencionista de Galicia en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) denunciada por socialistas y nacionalistas, aunque por razones distintas, porque el PSdeG cree que Feijoo debió haber dicho sí y el BNG, que debió haberse opuesto, no impedirá que el PP rechace el modelo de financiación en un ulterior debate parlamentario. Feijoo reprobó el sistema actual porque incrementa la desigualdad entre comunidades, limita la solidaridad interterritorial, abusa de la variable poblacional y desconsidera el peso de la diáspora.
Polémica reversión
Con estas armas y bagajes contra los apoyos nacionalistas catalanes de Zapatero, Feijoo se sacó un dato letal, ya cuando el pleno tocaba a su fin. Galicia, dijo, tendrá que devolver al Estado 1.900 millones, de las liquidaciones del 2008 y el 2009, extremo que agravaría las carencias del modelo. La comunidad tendría que revertir esta cantidad en cuatro anualidades, correspondiente a la diferencia entre los ingresos del Estado, a la baja, y la estimación que habían hecho tanto el Gobierno como la propia Xunta. Algo más de 600 millones son del ejercicio del 2008 y el resto, del 2009. Con este escenario, Feijoo argumentó que no podía negarse a recibir «654 millóns, aínda que resulten insuficientes». «Esperamos poder mellorar un pouco a cifra na comisión mixta», puntualizó, en torno a una cantidad que los socialistas consideran falsa y que sigue siendo una zona de sombra de la financiación.