PSOE y PP se pelean por la basura

GALICIA

Nostián, la primera planta de tratamiento de residuos de España que apostó por el reciclaje, no incinerará sus desperdicios en Sogama por la negativa de la nueva Xunta

18 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El tratamiento de la basura es la última batalla entre PSOE y PP, entre la Xunta y el Ayuntamiento de A Coruña. El rifirrafe arranca en septiembre de 1996. El derrumbe del vertedero de Bens, que acumulaba miles de toneladas de desperdicios sin ningún control, ocasionó un muerto y una de las semanas más tristes en la gestión del entonces alcalde, Francisco Vázquez.

De aquel siniestro salió una firme voluntad de cambio. El Ayuntamiento anunció una modificación de la filosofía en el tratamiento de las basuras. La apuesta era por el reciclaje, siguiendo el modelo nórdico. Y el gobierno local diseñó la nueva planta de tratamiento de residuos de Nostián. La idea era usar los restos orgánicos para generar electricidad, el equivalente al consumo de más de 5.000 hogares, y utilizar los desechos para generar compost, una especie de abono con gran demanda en las agriculturas ecológicas. Y Bens, el escenario de la tragedia del vertedero, pasaba a ser un gran parque y un nuevo pulmón verde para la ciudad.

El 19 de enero del 2002, la planta abrió sus puertas en Nostián, gestionada por la empresa Albada y con el tratamiento de las basuras de hasta ocho municipios del área metropolitana coruñesa como primer paso. Paralelamente, la Xunta apostaba de forma decidida por concentrar la eliminación de residuos de toda Galicia en un solo lugar, la planta de Sogama en Cerceda, y con una apuesta decidida por la incineración.

El modelo propuesto por A Coruña, el primero en España cuyo pilar fundamental era el reciclaje, tenía un pero. Pese al esfuerzo realizado para concienciar a los ciudadanos de colaborar con la separación de la basura en origen -más de un 60% de los coruñeses cumplían con la división de basura entre orgánica e inorgánica en el 2003-, un alto porcentaje de materia no se podía tratar. El recurso fue crear balsas de desechos, es decir, enterrar aquellos elementos que no se podían eliminar mediante el tratamiento aerobio o anaerobio de la basura.

Accidente

La planta sufrió un accidente al explotar uno de los cuatro biodigestores construidos para la generación de energía. Fue el 7 de junio del 2002, y el percance paralizó la actividad del proceso de tratamiento de residuos durante varios meses, lo que obligó a enterrar toda la basura recibida. Los dos primeros vasos contenedores se saturaron en el año 2005, con alrededor de medio millón de toneladas de desechos sin tratar. Al mismo tiempo, la montaña de residuos sin quemar en Cerceda tampoco paraba de crecer.

Por eso, el cambio de Gobierno en la Xunta en el 2005 fue recibido en María Pita como el primer paso para conseguir un plan de cooperación entre los modelos, establecer sinergias y complementar las propuestas.

Tras largas negociaciones, en el 2007 la concejala de Medio Ambiente de A Coruña, Nieves Vázquez, suscribió con la Xunta un convenio de colaboración en el que se establecía el acuerdo mediante el cual Nostián enviaría sus rechazos a Sogama para su incineración, mientras que desde Cerceda se remitirían los restos orgánicos a A Coruña.

Pero el convenio se quedó en papel mojado. A las palabras de buena voluntad les llegó tarde la dotación presupuestaria necesaria para hacer las obras necesarias para el intercambio de basuras. De hecho, mientras Nostián, según la versión del Ayuntamiento coruñés, «tiene todo listo para iniciar el intercambio», el conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, aseguraba, para desazón y crítica del PSdeG, que en Cerceda «está todo por hacer».

Nueva etapa

Así, se reabría una nueva etapa de enfrentamiento político entre dos modelos de gestión de los desechos. Y es que el PP -tanto a nivel local como autonómico- siempre ha mantenido una postura muy crítica con la planta de reciclaje. Ya con Antonio Erias como jefe de la oposición, las quejas sobre el proceso de adjudicación del concurso ocuparon muchas horas de debate municipal.

En los últimos meses, Carlos Negreira y su equipo han renovado las acusaciones contra la planta. «Está claro que no es la panacea que nos vendieron, porque se está tratando solo el 30% de la basura, cuando el objetivo era llegar al 70. No vale solo con reciclar, porque hay una parte, demasiado grande, por cierto, que no se puede tratar y que se acumula generando nuevos vertederos enterrados», denunció el concejal popular Julio Flores en un pleno reciente.

El alcalde, Javier Losada, le pidió el pasado martes al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, ayuda. «Me dijo que estaba en vías de solución», afirma el regidor.