La red que predicaba el «empoderamento» de la mujer

D.?S.

GALICIA

24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Una de las primeras veces que el ex vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, habló públicamente de los centros de I+B fue en vísperas de las elecciones municipales del 2007, cuando se empezaron a inaugurar los primeros. «Menos cemento e máis I+B», era el eslogan que exhibía por entonces el anterior líder del Bloque para difundir las bondades de unas instalaciones que, al menos sobre el papel, deberían ocuparse de la inclusión social y de la ayuda a la infancia.

No obstante, el papel de los centros I+B no acabó de calar en la sociedad gallega, acostumbrada a dirimir sus problemas sociales en las ventanillas de los concellos, lo que llevó a estas oficinas a especializarse en la gestión de programas concretos como el Igualdade Informa, que con un equipo básico formado por dos técnicos en igualdad y un asesor jurídico se dedicaban, entre otras cosas, a patear las zonas rurales para informar sobre el «empoderamento das mulleres», es decir, para que las mujeres se reafirmaran en su condición para fortalecer su capacidad y autoconfianza.

En municipios como Negreira o Santa Comba se celebraron charlas de estas características mientras la red de centros I+B se extendía progresivamente por el mapa gallego, hasta las 19 oficinas de la actualidad, pero primando sobre todo a los concellos gobernados por el BNG.

En concellos del BNG

De hecho, la mayor parte de los centros -en concreto siete, el 36% del total- abrieron sus puertas en concellos dirigidos por los nacionalistas, pese a que el Bloque solo controla el 10% de las alcaldías gallegas. Los ayuntamientos con alcaldías del PSOE se llevaron seis oficinas de este tipo, aunque en casos como el de Noia, Vilagarcía de Arousa o A Rúa, el departamento que gestionaba el centro I+B en el bipartito local estaba también en manos del Bloque.

El PP, en cambio, pese a gobernar en algo más de la mitad de los municipios de la comunidad, solo se llevó cinco centros de I+B, el 26% del total, que son los de Curtis, Xinzo de Limia, Celanova, Lalín y Baralla. En su día, los populares cuestionaron esta distribución territorial a través de la Fegamp.