El BNG dio ayer también el visto bueno al calendario de las próximas municipales. Los candidatos del Bloque en las siete ciudades deberán de estar designados antes del 25 de julio, y en el resto de las villas tendrán de plazo hasta finales de año. De esta forma, la organización frentista marca oficialmente la salida a un proceso en el que la UPG y Máis Galiza -antes Máis BNG- librarán un duro pulso por la nominación de alcaldables. A priori, las plazas que se antojan más controvertidas son las de A Coruña y Santiago, ya que Lores repetirá en Pontevedra y Santiago Domínguez tiene cada vez más números para encabezar la candidatura de Vigo. Fernando Blanco, que había sonado como posible alternativa en Lugo, ya se ha encargado de comunicar su negativa en la UPG y en la dirección del frente. Los consellos locales serán los encargados de formular sus propuestas, que tendrán que ser refrendadas luego por las asambleas locales, y ratificadas más tarde por el consello nacional. Previsiblemente, será el que está convocado para el próximo sábado 10 de julio el que apruebe oficialmente las candidaturas de las siete ciudades. La abstención de Máis Galiza ayer en la propuesta del Encontro Irmandiño de Beiras de adelantar la asamblea abre una pequeña brecha entre la corriente de Aymerich y la de Beiras, y deja más tranquila a la UPG de cara a las municipales, que había visto en la alianza puntual de ambas una amenaza a su hegemonía interna. De hecho, a finales del 2009 una votación conjunta de ellas hizo que la U de Francisco Rodríguez perdiese un pulso en el consello nacional, algo poco frecuente en la organización frentista.