Desde la pérdida de la Xunta, el PSdeG tiene su principal bastión en las grandes ciudades gallegas. Y de la mano de los alcaldes, los socialistas decidieron hacer ayer en O Hórreo una demostración de su poder. A las cuatro de la tarde hicieron acto de presencia el regidor de Lugo, José López Orozco; de Ourense, Francisco Rodríguez, y de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, al igual que el presidente de la Diputación coruñesa, Salvador Fernández Moreda. Minutos antes del debut de Pachi Vázquez eran el alcalde de Ferrol, Vicente Irisarri; el de Vigo, Abel Caballero, y el presidente de la Diputación de Lugo, José Ramón Gómez Besteiro, los que irrumpían en la tribuna de invitados. Junto a ellos, se sentaba también el secretario de Organización del PSdeG, Pablo García. Solo faltaba el alcalde coruñés, Javier Losada, que a esas horas cumplía con la visita a un barrio de la ciudad.
Alguna ausencia reseñable hubo también en el Partido Popular. Mientras los cinco superdelegados de la Xunta, los alcaldes de Ribeira y Verín, así como los presidentes provinciales del PP en Lugo, Xosé Manuel Barreiro, y en Pontevedra, Rafael Louzán, seguían con atención las intervenciones de Alberto Núñez Feijoo, por allí no se dejó ver en todo el día al máximo responsable de la Diputación Provincial de Ourense, José Luis Baltar Pumar, cuya relación con la cúpula del PP gallego no atraviesa sus mejores momentos.
Y la tercera ausencia notable fue la del portavoz del BNG, Guillerme Vázquez, que carece de acta de diputado pero que por segundo año tampoco acudió a la tribuna de invitados de O Hórreo a arropar a un Carlos Aymerich que, más allá de los once diputados que lo acompañan en el grupo, apenas contó en el palco con el respaldo del candidato nacionalista en Vigo, Santiago Domínguez.