Testigos del fin de Gadafi

a. vellón FERROL / LA VOZ

GALICIA

La fragata F-101 regresó a Ferrol tras un mes de operación en Libia

06 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Sonaba la canción Ferrol de Los Limones -Sé que aquí nací, y aquí quiero quedarme...- mientras la fragata F-101 entraba ayer en su base del Arsenal, en la urbe naval, después de más de un mes de operación en el embargo marítimo a Libia de la OTAN. Zarpó el 29 de septiembre para cumplir con este cometido. Antes lo hicieron la F-104 y la F-102.

La dotación, compuesta por 235 marinos -algo más de un 40 % gallegos- pudo ser testigo de la caída del régimen de Gadafi. De hecho, a pie de muelle, el comandante de la Álvaro de Bazán, el capitán de fragata Gonzalo Sanz, reconoció que cuando el navío llegó a la zona de operaciones el régimen ya estaba muy debilitado y «Trípoli ya había caído». Narró: «Nos enteramos de la muerte de Gadafi primero por comunicaciones tácticas y, luego, por los medios».

Atrás ha quedado más de un mes de trabajo de control para evitar la entrada de armas y mercenarios al país y de vigilancia del espacio aéreo.

En torno a las 10.15 horas, la dotación comenzaba a bajar del navío y brota+ban lágrimas, besos, abrazos... El sargento Javier Calo se deshacía en mimos con su pareja, Eva Suárez, y sus dos hijos. Lo tenía claro: «Fue duro, mucho tiempo lejos de la familia... Pero es el trabajo y hay que hacerlo».

La marinera María Vasco sollozaba el encontrarse con sus padres. Fue su primer conflicto bélico y reconoció que salió de Ferrol «preocupada», pero «sin miedo». Su madre, Paqui Vázquez, compartía esa sensación. Seguía cada hora la evolución de la situación en el lugar en el que se encontraba su hija.

«Respiramos»

Con lágrimas en los ojos apuntó: «Cuando nos enteramos de que Gadafi había muerto, respiramos. Creo que esta gente, como mi hija, ha hecho un gran servicio a España y al pueblo libio».

En total, las tres fragatas con base en Ferrol que han participado en el dispositivo han sumado siete meses de tarea y han aportado cerca de setecientos marinos al operativo de la Alianza Atlántica.

Media hora después del atraque de la F-101, otros miembros de la dotación se afanaban ya en preparar el buque para volver a estar dispuesto para «lo que toque». El día a día de la Armada.