Los dos Vázquez se pueden mantener como única alternativa a Feijoo
27 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Las generales del 20-N tenían un valor añadido en Galicia, el de ser las últimas elecciones previas a las autonómicas, previstas para marzo del 2013, pero que Feijoo no descartó que se puedan adelantar técnicamente al otoño del 2012, que es la estación en la que los gallegos tienen más costumbre de renovar su Parlamento. «Aínda que chova, vota», recordarán. Con este lema y la imagen de un Álvaro Cunqueiro ya enfermo depositando la papeleta sin apearse del coche, nació la autonomía, a la que no se le auguran grandes cambios políticos tras el último veredicto de las urnas.
Y si las generales tienen valor en clave autonómica, de la misma forma que las municipales de mayo marcaron tendencia de las generales, el resultado puede ser clarificador en Galicia. El PPdeG logró una victoria arrolladora frente a un PSdeG que obtuvo una debacle histórica y un BNG que no frena la fuga de votantes. La izquierda parlamentaria perdió 329.000 votantes y el PP ganó un diputado más por provincia. Esta es la foto de partida. De cómo la interprete ahora internamente cada partido dependerá el resto.
Victoria que hunde las alternativas a Feijoo
El 20-N le deparó a Feijoo un regalo a mayores, pese a que partía con el hándicap de exhibir desde la Xunta una gestión claramente mejorable en algunas parcelas. Los comicios no solo le dieron su tercera victoria electoral consecutiva, sino que dejó noqueada cualquier alternativa a la suya a un año vista. Las opciones del posible desembarco del ministro José Blanco, a priori su adversario más temible y que el PSdeG siempre se reservó en la manga, han quedado disipadas por la operación Campeón, que lo abocó a dar un paso atrás de la primera línea política. El resultado no ayudó a que emergieran con claridad otros nombres socialistas, dándole así más posibilidades de ser candidato a Pachi Vázquez, el rival preferido de Feijoo.
El PSOE camina hacia la solución conservadora
Al igual que le ocurrió al PP, que inició su travesía tras perder las generales del 2004 casi con la misma dirección orgánica, el PSOE se encamina a un proceso parecido que podría tener de referente a Rubalcaba. Si se impone esta vía en el congreso federal de febrero, facilitaría las cosas para que en Galicia también se pudiera buscar una solución conservadora en la que Pachi Vázquez, por ser el actual secretario general, partiría con ventaja, pese a que su partido perdió el pasado domingo el 40 % de los votos en generales.
Sin líder visible entre los que discuten a Pachi
José Blanco era, y quizás aún siga siéndolo, el dirigente con mayor ascendencia en el PSdeG y el único capaz de aglutinar a todas las sensibilidades. Con el ministro fuera de juego, los focos de resistencia a Pachi Vázquez, expresados en el Parlamento y en ciudades como Vigo, Ourense o Ferrol, todavía tienen pendiente de dotarse de un líder visible para disputarle un congreso, toda vez que en el entorno de Caamaño lo descartan cada vez que le lanzan cantos de sirena.
«Guillerme» sucede a Guillerme Vázquez
Tampoco en el BNG, que concibió la campaña del 20-N como una plataforma de lanzamiento de la marca «Guillerme», a secas, se está imponiendo una agenda abrupta de cambios. El portavoz nacional seguirá en su cargo, tras ponerlo ayer a disposición del consello nacional, lo que le permitirá a la fuerza que lo sustenta, la UPG, pilotar el proceso interno hasta la asamblea nacional de enero con el aval de haber conservado sus dos escaños en Madrid, pese a perder 29.000 votantes.
El futuro del BNG no es un líder, es un triunvirato
El futuro del BNG se jugará en la asamblea de enero, donde la única garantía de éxito reside no tanto en su capacidad para imponer a un líder, sino un triunvirato que cohesione a sus tres principales corrientes (UPG, +Galiza y el Encontro Irmandiño) con sus referentes que ya despuntan: Francisco Jorquera, Carlos Aymerich y Martiño Noriega. Solo si los tres crean una plataforma común convirtiendo al mejor en candidato podría el BNG iniciar una remontada en las autonómicas.
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