El presidente elimina dos consellerías, releva a Juárez y Varela, y renuncia a fichajes. La gerente del Sergas, Rocío Mosquera, dirigirá Sanidade y la interventora xeral, Elena Muñoz, Facenda.
04 ene 2012 . Actualizado a las 15:20 h.El presidente de la Xunta despachó ayer una crisis de Gobierno que, a su juicio, permitirá al Ejecutivo gallego ganar en agilidad, eficiencia y eficacia, amén de ahorrar, su obsesión desde que llegó al poder en abril del 2009.
¿Por qué esta remodelación?
A Alberto Núñez Feijoo ayer no le dolieron prendas en reconocer que acomete estos cambios «obrigado» por las salidas de miembros de su Gabinete para incorporarse a puestos dependientes de la Administración central e influido por una «situación excepcional [de crisis] que require decisións excepcionais», o sea, reformas. No obstante, dado que pronto -tal vez ya este otoño- habrá elecciones en Galicia, también ha querido aprovechar la coyuntura para soltar lastre, como, según Sondaxe, le demandaba abiertamente la mitad de la sociedad, y para enviar a los potenciales votantes un mensaje de renovada austeridad. «Convertémonos na comunidade histórica de España co Goberno máis reducido», insistió en destacar.
¿Está fuera de contexto?
No. Las fusiones de la cartera de Cultura con la de Educación y de la de Medio Rural con la de Mar se producen solamente dos semanas después de que Mariano Rajoy haya hecho lo propio desde la Moncloa. Por tanto, suponen una acomodación del organigrama de San Caetano al de Madrid. Además de mirarse en ese espejo, Feijoo recupera su cetro de adalid de la austeridad en la España de las autonomías, el cual había perdido después de que homólogos suyos instituidos tras los comicios locales y regionales de marzo del 2011 hubiesen comenzado a aplicar políticas de adelgazamiento burocrático más agresivas que las por él estrenadas hace tres años. Ninguna otra comunidad, asimismo, disponía ya de un departamento para temas pesqueros desligados de los agroganaderos, como tampoco abundan aquellas que gestionan por separado los educativos y los culturales.
¿Existen precedentes de una sola cartera para los medios rural y marino?
Sí. Por ejemplo, en el bienio 1985-1986, el hoy presidente del Parque Nacional das Illas Atlánticas, Fernando Garrido Valenzuela, ejerció para Gerardo Fernández Albor como conselleiro de Agricultura, Pesca e Alimentación. ¿Y qué tal maridan esas materias? «Están mejor juntas, sobre todo ahora y más viendo lo que se ha hecho en Madrid con el organigrama. Me parece un gran acierto. Eso de pensar que un sector es relevante por tener ministerio o consellería propio es una tontería. Lo importante es gestionarlo bien, defenderlo con inteligencia en Europa y recabar sinergias, como puede hacerse en este caso», explicó ayer el extitular de la cartera consultado al respecto.
¿Y de la otra fusión?
También. Además, hay una persona idónea para opinar del tema con conocimiento de causa, pues entre la década de los ochenta y la de los noventa asumió, en distintas etapas, las carteras de Educación, de Cultura y de Cultura e Educación: Víctor Manuel Vázquez Portomeñe, el ideólogo del Xacobeo. «As dúas competencias -valora- gobérnanse mellor xuntas porque forman un todo. Comprendo que os homes da cultura sintan o afán de contar cun departamento específico que atenda o desenvolvemento cultural deste país, pero é que a maior forma de culturización dun país é o seu sistema educativo. Separar Cultura de Educación paréceme absolutamente errado, especialmente nunha etapa de crise como esta».
¿Quién gana más peso en el Ejecutivo?
Por encima del resto de sus miembros, el propio Feijoo. Primero, porque continúa renunciando a designar vicepresidente o portavoz, figuras clave en Gobiernos de referencia dentro del PP: el valenciano, el castellanomanchego... Segundo, porque donde antes podrían robarle protagonismo diez ahora solo se cuentan ocho. Y, tercero, porque ha cubierto salidas de subordinados desconocidos y de escaso peso político (Varela, Currás, Juárez...) con entradas de sustitutos de perfil incluso más técnico y gris.
¿Qué consecuencias económicas tendrá la reestructuración?
El presidente sentenció que redundará en una mengua del gasto, aunque eludió cifrarlo. En términos económicos, Jesús Vázquez, quien ya manejaba con Educación un 23,6 % del presupuesto de la Xunta (2.256 millones) apenas percibirá los cambios, ya que Cultura solo cuenta con 79.915.860 euros. Rosa Quintana, en cambio, pasará de mover 179 millones a repartir 703, frente a los 475 de Medio Ambiente. Más allá de eso, no obstante, el primero percibirá a las claras su estatus cuando sume a los frentes abiertos con el profesorado y las horas lectivas, por caso, la losa del Gaiás. Mientras que la segunda habrá de dividirse para atender en Bruselas no solo a la evolución de la política común pesquera, sino también a la de la PAC.
¿A qué obedece lo de desgajar Turismo?
Feijoo podría haber transferido Turismo a Educación, al mismo tiempo que Cultura, pero chirriaría. O bien, con lógica, adherirlo a Industria, si bien no anda por las nubes la popularidad de Javier Guerra. Así que lo llevará él directamente; esto es, tutelará un 10,6 % del PIB. Y eso a la patronal del sector le gusta.
análisis de la transformación del organigrama autonómico