¿Cómo llevar a la práctica el ajuste?

Elisa Álvarez González
e. álvarez SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Pagar los fármacos en base a ingresos genera dudas técnicas y éticas

18 abr 2012 . Actualizado a las 07:03 h.

España decidirá hoy cómo ahorrar siete mil millones de euros en sanidad. Si las medidas en educación, para bajar las cuentas tres mil millones, han sido contundentes, las de un área tan sensible como la sanitaria se plantean impopulares y difíciles de gestionar.

¿Cómo se cobrarán los fármacos en función de la renta?

Es la gran pregunta. Habrá que cruzar los datos con Hacienda, pero surgen no pocas dudas. Primero, cuántos tramos establecer. Habrá usuarios con pocos ingresos que no aporten nada. ¿Y el resto? ¿Habrá dos segmentos, tres, cuatro, cinco? ¿Cómo se identificará en la farmacia qué aportación hace cada ciudadano? ¿Lo recogerá la tarjeta sanitaria, mediante el color de las recetas (como ocurre ahora con pensionistas rojos y activos verdes)? ¿Será un código de barras? Y además, ¿cuánto costará?

¿Puede haber problemas con la confidencialidad de los datos?

Vincular el pago de los fármacos a la renta obliga a que farmacias y Administraciones sanitarias crucen datos con Hacienda y por lo tanto pueden surgir conflictos sobre la confidencialidad de los datos. Si se establecen tramos en base a los ingresos, y este tramo aparece reflejado en la tarjeta sanitaria, podría saberse, por ejemplo, si una persona es más rica que otra, un tema delicado a nivel protección de datos. Además, como referencia de los ingresos se tomará la renta, lo que abre la puerta al fraude. Al final, clase media y nóminas serán quienes no puedan escaparse de abonar religiosamente sus recetas.

¿Qué medida encontrará más rechazo?

Como a excepción de Cataluña, Andalucía y País Vasco, en el resto de comunidades gobiernan los populares (en Navarra con Unión del Pueblo Navarro), el rechazo, si lo hay, no será público. Si a eso se añade que Cataluña implantó el euro por receta y la situación de su sanidad es más que delicada, la oposición se centrará en los vascos y en los andaluces. La comunidad andaluza será sin duda la más combativa, más aún tras el varapalo de los populares en las elecciones autonómicas. En cuanto a la medida menos popular, el euro por receta y el obligar a un copago a los pensionistas que no tengan rentas altas serán las más criticadas y, en el segundo de los casos, la que tenga además un coste más elevado en los bolsillos de los mayores de 65 años.

¿El medicamentazo excluirá de la financiación los fármacos más baratos?

En teoría, no. El objetivo es excluir aquellos fármacos que tienen un bajo valor terapéutico, no los baratos. Siendo ministro de Sanidad Romay Beccaría se aprobó una medida similar por la que se retiraron del listado oficial de medicamentos 869 productos que, según el Gobierno conservador, tenían escaso valor terapéutico. La medida, tal y como se plantea, puede ser la que genere menos rechazo. No iría en la dirección, por lo tanto, que se planteó hace unos meses para no financiar fármacos de menos de tres euros, o de dos, como propuso en Galicia la Federación Gallega de Farmacias.

¿Se redefinirá la cartera estatal de servicios?

En el orden del día ya se recoge que se recortarán ciertos servicios como el transporte sanitario y prestaciones como operaciones de cambio de sexo y los tratamientos de fertilidad. Fuentes populares abogan por modificar la cartera de servicios que prestan los sistemas sanitarios, con un objetivo claro de unificarla y que no haya prestaciones diferentes en función de las comunidades. Por ejemplo el calendario de vacunas. Ahora mismo no son homogéneos y hacerlo provocaría además una disminución de los costes si se hacen compras conjuntas.

¿España invierte demasiado en sanidad?

No, el gasto público sanitario apenas supera en Galicia el 6% del producto interior bruto, y países como Francia, Alemania, Austria, Bélgica, el Reino Unido o Estados Unidos están muy por encima. ¿Quiere eso decir que la sanidad española goza de buena salud en sus cuentas? No, cada vez que se habla de la deuda sanitaria de las comunidades asciende la cifra. Los últimos datos rondan los 18.000 millones de euros de deuda a proveedores. Así que no vale negar que es necesaria una reforma.

¿Pueden hacerse reformas sin recortes?

Habrá partidos políticos y colectivos que insistan en que todas las medidas tienen un claro afán de recortar derechos. No es así. También habrá quien presente los recortes como la única alternativa. Tampoco es cierto. Los médicos y en general todos los profesionales sanitarios han intentado levantar la voz, a veces sin que nadie los escuche, denunciando ineficiencias en el sistema que ahorrarían y de paso incluso mejorarían la calidad asistencial. El uso excesivo de la tecnología; el abuso de algunas pruebas diagnósticas; la falta de coordinación entre la atención primaria y especializada; la duplicidad de pruebas; o las interacciones entre fármacos que provocan efectos secundarios. Existen una serie de medidas que demuestran que antes de apurar la tijera es bueno sentarse, hablar con los profesionales y tomar medidas que garanticen uno de los mejores modelos de salud del mundo.