Un cambio de mentalidad

José Manuel Rey Varela PRESIDENTE DE LA FEGAMP

GALICIA

Si por algo serán recordados estos primeros doce meses de legislatura municipal es por el cambio de mentalidad que han introducido en el mundo local. Con apenas tiempo de reacción desde el ya lejano 22-M, los alcaldes y alcaldesas de Galicia asumimos que ya nada sería como antes, que se nos urgía a una nueva perspectiva en la que todo gira alrededor de un mismo concepto: la colaboración. Creo que hemos estado a la altura. Las rivalidades localistas han dejado paso a un escenario de cooperación, donde se difuminan los límites territoriales y se buscan fórmulas para, entre todos, mantener nuestros servicios con la mayor calidad posible y el menor coste para el ciudadano. Un mensaje también entendido por las diputaciones. Este es el camino, pero todavía nos queda por andar.

Es al vecino al que nos seguimos debiendo. No le interesan las peleas entre Administraciones por ver a cuál le corresponde una competencia u otra. Los concellos hemos dado un paso al frente y estamos dispuestos a asumir aquellos servicios que, por ser los más cercanos al ciudadano, podemos prestar mejor. Pero queremos una financiación justa y una delimitación competencial imprescindible para cualquier buen gobierno, que tras treinta años y a pesar de que vivimos el peor momento económico parecen objetivos próximos a ser atendidos.

Este año será recordado como nunca por la unión de esfuerzos en sus diferentes fórmulas. Asistimos al inicio de una fusión voluntaria de dos concellos por primera vez en 44 años, y a numerosas uniones entre municipios, y de estos con diputaciones, para prestar servicios a más población con un menor coste. Con responsabilidad y con rigor, porque por algo somos la Administración menos endeudada y que menos contribuye al déficit público. Todas las fórmulas son lícitas y se adoptaron de manera voluntaria, porque en lo que todos creemos es en que debemos responder ante nuestros ciudadanos a las necesidades de nuestro tiempo. La sociedad no entendería el inmovilismo.