La orografía complica la prevención en el parque natural del Xurés, que el verano pasado registró un gran fuego
02 jul 2012 . Actualizado a las 12:22 h.Desde lo alto del monte de As Motas, en Lobeira, se divisa de un golpe todo el parque natural del Xurés, que forma una gigantesca U de verdes, ocres y azul en la Baixa Limia, y en cuyo centro, fuera del espacio protegido, está el puesto de vigilancia que permite controlar todo el espacio. Alberto Martínez, agente forestal zonal, que lleva nueve años trabajando en el Xurés, cuenta que la jornada de ayer fue la del cambio de horario de trabajo y reubicación.
El distrito forestal es el de A Limia, con 21 agentes antiincendios, de los que diez están en la Baixa Limia, además de otros cinco de conservación. Hay un técnico diario de guardia, que organiza los medios, y doce brigadas y cuatro vehículos autobomba. Emisoristas y vigilantes trabajan las 24 horas. La base aérea está en Porqueirós, en Muíños, que tiene un helicóptero y su brigada toda la primavera y el verano. El distrito posee dos oficinas, una en Xinzo, la otra en Bande, de la que depende la Baixa Limia con el parque. «Os medios distribúense segundo as necesidades de cada concello», señala Martínez, y son mayores estas en Muíños y Lobios, este último -dice el agente- «pola cantidade de hectáreas, xa que cando arde os lumes son grandes porque as zonas de serra son inaccesibles, con pendentes elevadas».
El gran fuego del verano pasado procedía de Portugal: «As condicións de vento e temperatura eran malas en zonas de difícil acceso e as tarefas de extinción magnifícanse», señala el oficial. Con Portugal, que limita con el Xurés, hay contacto directo diario: «O mando está en Viana do Castelo e ademais dunha páxina web hai teléfonos que nos informan e vemos a evolución dos lumes preto da fronteira», añade.
En junio hubo un incendio en el parque por un rayo que cayó de madrugada. La jornada de ayer fue soleada y fresca. Controlar el Xurés tiene su complicación por la orografía: «Ás zonas de parque, se as modificas moito, acábaslles co encanto, se abres pistas ou coses o monte con devasas que rachan co natural do parque». Por eso, señala Alberto, es mejor concienciar al ciudadano: «A xente vaise adaptando. Ao mellor infravaloran o potencial desta zona, que se se conservase, a xente pagaría por vivir aquí». Si hay que echar mano de los medios aéreos del resto de la provincia bastarían 10 minutos para tenerlos en acción. Además, hay un buldócer para cuando se necesita abrir cortafuegos. El Xurés está seguro: «Hai medios, pero o lume depende de variables», señala Martínez.
parque natural del xurés