La Xunta, con su presidente al frente, sabe cuánto dinero continuará despilfarrando en la única estación de nieve sin nieve del mundo, pero prefiere no decirlo. Feijoo explicó ayer, al término del Consello de la Xunta, que concretará en Ourense por cuánto nos saldrá este capricho, como si el resto de los gallegos no tuvieran derecho a conocer qué se hace con el dinero de todos. De lo que no cabe duda es de que la Administración autonómica seguirá su escalada de derroche en un proyecto que, y la historia es tozuda en este sentido, solo da pérdidas. Manzaneda recuerda, salvando las macroeconómicas distancias, al desastre Gaiás: dos aventuras en las que la Xunta embarca a los contribuyentes sin calibrar sus consecuencias, porque al fin y al cabo quienes las pagan son los proveedores, que cobran tarde, mal y a rastras, o los funcionarios, que ven cercenados sus derechos por una crisis en la que la mala gestión (en dos montañas) nunca sale a relucir. La estación de esquí seguirá huérfana de nieve, pero la bola no para de crecer en los despachos...