25 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Con la operación Pokémon, los partidos se están aplicando un código ético a la carta, motivado únicamente por la inmediatez de las elecciones. El BNG, por ejemplo, se niega a seguir gobernando en Ourense con un alcalde imputado, si bien nunca tuvo las mismas dudas con el alcalde de Lugo, que también lo está. Y el PSOE quiere soltar lastre con su regidor ourensano, cuando toleró sin problemas la imputación de José Blanco en el caso Campeón. Y el PP también le pasa la rebarbadora al regidor de Boqueixón, algo en lo que tiene mucho que ver la proximidad del 21-O, pero aguanta a sus alcaldes implicados en la operación Orquesta.