A tenor del informe policial, el engranaje de Senén Prieto Ingeniería, S.?L. no dejaba de ser curioso. Así, por ejemplo, la empresa contrató a personal de la propia Diputación para realizar los trabajos que esta entidad no hacía alegando que el trabajo era mucho y que no disponía de personal suficiente.
La policía destaca que fue contratado L.?M.?C., un ingeniero técnico de obras públicas que trabajó con contrato laboral en la Diputación entre los años 1980 y 1982. Esta persona pasó a ocupar puesto como funcionario en propiedad el 15 de abril de 1980, desempeñando el cargo de adjunto a jefe de sección hasta el 1 de octubre del 2006.
El informe también destaca que para la adjudicación de los trabajos de ingeniería, siguiendo un procedimiento negociado sin publicidad previa como sistema de contratación, se seguían tres pasos. El primero consistía en que Romay López, el creador de la empresa, hacía un informe «para acreditar la necesidad de externalizar la realización de una obra en la Diputación. El segundo pasaba por que Francisco Cacharro Pardo, presidente por aquel entonces del organismo provincial, nombraba una mesa de contratación al objeto de calificar la documentación, valorar ofertas y propuestas de adjudicación de la dirección técnica de las mismas. Romay, como jefe del Servicio de Vías y Obras, estaba casi siempre en todas.
Adjudicaciones
El tercer paso se refería a quienes optaban a las adjudicaciones. «Las personas físicas invitadas no lo eran al azar. Eran siempre las mismas. Actuaban bajo las órdenes que daba Romay López», dice el informe policial.
Entre los tres testaferros, recuerdan los policías que hicieron la investigación, no había ningún tipo de competencia. «Las ofertas económicas que cada uno presentaba, al objeto de concursar en el procedimiento negociado sin publicidad, eran elaboradas para todos por Senén Prieto Ingeniería S.?L.». Con este sistema conseguían tener prácticamente en exclusiva la adjudicaciones del organismo que presidía Francisco Cacharro. Nadie podía hacerles sombra, entre otras razones porque las empresas de la competencia no se enteraban de las ofertas, y si lo hacían, nada podían hacer en el concurso.
La empresa contrató a un funcionario del organismo que presidía Cacharro
Tres personas presentaban la misma oferta que preparaba la empresa tapadera