La farola de Keynes

Mar Barcón JEFA DE LA OPOSICIÓN EN A CORUÑA (PSOE)

GALICIA

En tiempos de crisis y restricción de crédito, inversiones públicas para mantener el motor de la economía. Este principio keynesiano iluminó la puesta en marcha del Plan E: ante la crisis en el ámbito de la construcción serían las Administraciones locales las que ayudarían a mantener el empleo y la actividad a miles de pequeñas empresas de obra pública y edificación ahora abrumadas por deudas y falta de crédito. El informe del Tribunal de Cuentas ha puesto encima de la mesa las sombras del Plan E, pero, si queremos ser rigurosos, debemos valorar también las luces de esos 13.000 millones de euros gestionados por ayuntamientos: centenares de pequeñas empresas pudieron mantener su plantilla durante esos años, con lo que supuso para el consumo y la actividad en general. En la mayoría de los municipios los fondos permitieron la modernización de servicios que no hubieran podido acometerse: desde alumbrado hasta saneamientos, pasando por calles y aceras. Finalmente, miles de equipamientos públicos dan servicio a vecinos de todos los barrios. La biblioteca del Fórum, los centros cívicos de Eirís y Novo Mesoiro o el patio del Rosalía de Castro son solo unos ejemplos de que el Plan E fue más que cemento y carteles y sirvió también para mantener, ampliar y crear educación, empleo y bienestar. Es posible que la farola de Keynes no solo sirviera para apoyarse, y diese algo de luz.