Los extranjeros copan el «Celta»

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO, OPORTO / LA VOZ

GALICIA

M. MORALEJO

La antigüedad del tren Vigo-Oporto sorprende a los primeros viajeros

03 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La primera en la frente. El billete del Celta, el tren directo entre Vigo y Oporto, no cuesta 14,75 en la ventanilla de la estación, como los políticos anunciaron anteayer con motivo de la inauguración. El precio del trayecto es de 15,25 euros con los gastos de gestión. Al vigués José Carlos Cermeño la tarifa de ida y vuelta le ha salido con el descuento por 24 euros. «En esta vida todo se puede mejorar y esto es mejorable», responde prudente cuando se le pregunta sobre el tren. «Me enteré a través de La Voz de que ahora es directo y voy a pasar el día a Oporto, a pasear, comer y visitar la ciudad», explica. Sobre el resultado de esta iniciativa, en principio se muestra optimista: «Pienso que resultará bien. Si es rentable seguramente tratarán de mejorarlo, pero primero hay que medir la rentabilidad».

A Anna Barhof, una de las quince personas que ayer estrenaron el convoy, le parece barato en comparación con otros trayectos que ha hecho por el resto de España. Claro que, reconoce, los otros trenes eran más modernos: «Este es un poco antiguo, pero a mí no me importa. En Alemania hay trenes antiguos, pero circulan entre los pueblos pequeños; los de larga distancia están bien». Se extraña de que no tenga más usuarios y pregunta si es para negocio o turismo.

En principio, en el primer viaje de ayer no hay ni un empresario, a los que también va dirigido el servicio. Tampoco hay café como en el trayecto inaugural del día anterior, y el maquinista y la revisora española se apean en Valença, como lo han hecho toda la vida, para dar el relevo al personal portugués.

La alemana Anna Barhof es también una de las diez personas extranjeras que ocupan los vagones, un tercio del total de usuarios. El resto procede de Holanda, Suecia, México, Canadá y Brasil. Excepto la investigadora mexicana Irais Bautista, que viaja de Santiago a Lisboa por motivos académicos, los demás viajeros han finalizado el Camino de Santiago por las distintas rutas y se dirigen a sus países de origen con aspecto agotado.

Los más sorprendidos por la antigüedad del primer tren directo entre Vigo y Oporto son Toon Gerrits, Noud van Bree y Peter Ebben, tres holandeses que se han metido en el cuerpo 2.800 kilómetros en bicicleta por el Camino portugués. «Le train est plus vieux», chapurrea uno de ellos en francés, mientras sus compañeros asienten con risas y aluden con gestos al constante traqueteo que delata la edad veinteañera del convoy. La mayoría de los pasajeros coinciden con el comentario, pero no se quejan. Miran por la ventanilla para disfrutar de lo mejor: el paisaje. Otro detalle en el que todos están de acuerdo.

Para la brasileña María Cecilia Santos, una de las mejores cosas que tiene el tren es el horario: «Es perfecto para quien viene de Santiago. El otro salía muy temprano y, además, al no parar, es muy rápido». Esta profesora ha hecho 600 kilómetros a pie de Lisboa a Santiago.

Tras dos paradas técnicas en Viana do Castelo y Darque para permitir el paso de otros vagones con motivo de la vía única portuguesa, el tren llega muy puntual a la estación de destino, Campanhã, a las dos horas y cuarto de la salida de Vigo. En esta misma parada existe la posibilidad de acceder al metro por 1,70 euros para llegar al centro de la ciudad.

Autobús directo

El tren Vigo-Oporto se suma desde ahora a la otra alternativa existente en Vigo, la del autobús directo que comunica ambas ciudades con una parada de minutos en Valença do Miño y previo paso por el aeropuerto. En este caso el precio es de 12 euros el trayecto, y 18 si se trata de ida y vuelta. El tiempo empleado desde la estación de autobuses de Vigo al centro de Oporto es prácticamente el mismo que el del convoy de tren reconvertido: dos horas y cuarto.