El Códice cumple un año en casa

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El Códice Calixtino, expuesto tras su recuperación.
El Códice Calixtino, expuesto tras su recuperación. álvaro ballesteros< / span>

El ladrón confeso espera aún un juicio en el que se juega 15 años de cárcel

08 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya ha pasado un año. Galicia puede celebrar hoy el aniversario del regreso a casa de su mayor joya bibliográfica: el Códice Calixtino. Fue el 4 de julio cuando este libro medieval único fue recuperado intacto en un garaje de O Milladoiro (Ames) que tenía alquilado el ladrón confeso, el exelectricista de la catedral de Santiago Manuel Fernández Castiñeiras. Pero hubo que esperar hasta el día 8 para que el libro volviese al archivo de la basílica compostelana. El recibimiento estuvo a la altura de lo que había supuesto la pérdida justo un año antes y lo presidieron los jefes del Gobierno y de la Xunta. «Que esto no se vuelva a repetir», reclamó Mariano Rajoy.

Este último año no ha transcurrido tranquilo en el caso Códice. Fernández Castiñeiras se ha pasado la mayor parte en la prisión de Teixeiro (A Coruña), de la que solo pudo salir cuando el juez de Santiago que dirigió la investigación que permitió recuperar el libro, José Antonio Vázquez Taín, puso fin a la instrucción y remitió el asunto al fiscal.

El representante del ministerio público, Antonio Roma, presentó en abril su escrito de acusación solicitando para el ladrón confeso un total de 15 años de prisión, una multa de 300.000 euros y la devolución a la catedral compostelana de los 2,3 millones de euros que le acusa de haber sustraído de forma continuada de la caja fuerte desde el año 2000. También reclama la incautación de los pisos que el electricista tiene en O Milladoiro y en la playa de A Lanzada (Noalla-Sanxenxo) porque considera que los compró con el dinero robado.

Lo acusa de un delito continuado de robo con fuerza por el que le pide cinco años, los mismos que por el propio robo del Calixtino. Dos años de cárcel le solicita por delitos contra la intimidad, ya que tenía en su poder correspondencia y documentos personales de canónigos del templo y de vecinos del edificio en el que vive. Finalmente, por el blanqueo de capitales le pide los tres años restantes de privación de libertad.

Petición de penas

Un mes más tarde, en mayo, la Iglesia, personada como acusación particular, formuló su petición de penas, que elevó a un total de 31 años, ya que considera que concurrió el agravante de que Manuel Fernández Castiñeiras abusó de la confianza que el exdeán de la catedral José María Díaz tenía depositada en él como extrabajador y amigo.

Esa confianza dio buenas muestras de ser inexistente en febrero, cuando el ladrón del Códice presentó al juez Vázquez Taín un escrito de quince folios en los que hablaba, con nombres y apellidos, de relaciones sexuales en la catedral y apuntaba directamente al exdeán José María Díaz. También denunciaba robos continuos de dinero por parte de los trabajadores de la catedral.

Tras la presentación de los escritos del fiscal y de la acusación particular, el trámite judicial exige ahora que la abogada de Fernández Castiñeiras redacte su escrito de defensa. La letrada ha presentado numerosos recursos contra la instrucción judicial, lo que ha ido retrasando la celebración del juicio.

En este tiempo, Manuel Fernández Castiñeiras se ha dejado ver poco, más allá de sus obligadas comparecencias periódicas en los juzgados para firmar. Junto a él se sentarán en el banquillo de los acusados su mujer, Manuela Remedios Nieto Mayo, y su hijo, Jesús Fernández Nieto. El fiscal acusa a ambos de un delito de blanqueo de capitales porque considera que utilizaron el dinero robado a sabiendas de su procedencia ilícita. Les pide un año y medio de cárcel y 300.000 euros de multa.

La que peor lo pasó desde que desapareció el Códice Calixtino hace ahora dos años fue la Iglesia compostelana. Primero por la angustia de haber perdido una joya bibliográfica que representa la esencia de Santiago y del Camino, y después ante la evidencia de la falta de control que había en la catedral y las revelaciones de contenido sexual que hizo el ladrón del libro tras salir de prisión.

La reacción de la catedral

Muchas cosas han cambiado desde que el Códice volvió hace un año a la basílica compostelana. El deán José María Díaz cesó y dejó Santiago. Lo sustituye Segundo Pérez. En este último año, la seguridad y la gestión económica también han mejorado mucho en la catedral. Las cámaras de vigilancia funcionan y hay control de accesos a la caja fuerte, cuyas llaves ya no están en poder más que del cabildo. En la faceta judicial, no solo se han presentado como acusación particular contra el exelectricista por el robo del libro, sino que también respondieron con una denuncia por injurias al escrito de Fernández Castiñeiras sobre supuestas relaciones sexuales de algunos clérigos.