«Queremos saber la verdad»

D. Sampedro / M. Beramendi SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

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Esperanza Valle, portavoz de las víctimas, exige aclarar el siniestro sin ánimo de venganza

01 ago 2013 . Actualizado a las 14:51 h.

La autoridad moral que da el dolor inconsolable y la dramática pérdida de su pareja sentimental empujó ayer a Esperanza Valle Pereira, venezolana de origen, ferrolana de adopción, a erigirse en portavoz oficiosa de las víctimas de la tragedia de Angrois para plantear esta demanda: «Queremos saber la verdad, que nos digan lo que pasó. No por venganza, sino por nuestra paz interior».

La petición la formuló en el transcurso del homenaje civil celebrado en el compostelano parque de Bonaval e iba directamente dirigida al nutrido grupo de autoridades que se concentraron en el acto, organizado conjuntamente por el Parlamento, la Xunta y el Concello. «Nuestro daño ya no tiene reparo», abundó la portavoz, pero insistió en pedir que al menos se le dé «sentido a todo para que esto no vuelva a ocurrir».

Las palabras entrecortadas por la emoción que les dedicó a los servicios de emergencias y a los vecinos de Angrois -«ojalá la vida os pague con lo que disteis», les dijo- dieron paso a una escueta intervención de representantes vecinales del barrio compostelano donde descarriló el tren el pasado 24 de julio. Versos de José Ángel Valente y vocación para seguir «cogiendo del brazo» a los heridos para que salgan adelante fueron las palabras sentidas de Isidoro y Anxo Puga, dos de los héroes de aquella jornada.

Feijoo y Pilar Rojo estaban en primera fila del público, en un acto recogido, pero muy emotivo, en el que participó medio millar de personas. Bajo un sol implacable, la ceremonia la abrió la voz de la cantante Uxía entonando el Alalá das Mariñas. Fue el prólogo del sentido y hondo tributo a las víctimas, un homenaje al que asistieron los vecinos de Angrois y de Santiago, sin apenas familiares de las víctimas. Mientras la Real Filarmonía de Galicia, con sus músicos vestidos de luto, interpretaba la música, se daba lectura a todos y cada uno de los nombres de las víctimas, cuyo sonido se prolongaba con el eco por el parque de Bonaval hacia arriba. Pero de entre las muchas frases emotivas, quizás quedé alguna para el recuerdo. La de Esperanza Valle, que mostró una entereza encomiable. «Es tal el dolor que no podemos interiorizar la solidaridad que nos han brindado».