El dinero para pagar favores a la rama lucense se enviaba desde Madrid por mensajería y se identificaba con nombres clave
04 feb 2014 . Actualizado a las 14:25 h.El dinero de los presuntos sobornos de la rama lucense de la Pokémon llegaba, según Vigilancia Aduanera, por dos vías. Una partida saldría de la denominada caja B de la empresa Cechalva, que consiguió el servicio de grúa, y otra provenía de la sede central de Vendex en Madrid. En ambos casos iba destinado, según la investigación, a pagar favores.
Los sobres con 3.500 euros mensuales, que llegaban a A Coruña y que luego viajaban a Lugo tienen, entre otros, a dos protagonistas: José María Tutor Lemos, delegado de Vendex en Galicia, y Javier Reguera, responsable de la empresa de la ORA en Lugo. A continuación se reproduce una conversación telefónica mantenida entre ambos el 15 de septiembre del 2011.
Javier Reguera. ¿Sí?
José María Tutor. Llegó la pintura.
J. R. ¿Solo un bote?
J. M. T. Sí. Mira, bueno... supongo. Como yo no estoy no se abre.
J. R. Ya.
J. M. T. ¿Tú mañana te acercas?
J. R. Vale
J. M. T. Porque probablemente vengan más y así llevas todo.
No se trata de una conversación de dos vendedores de pintura. Ese bote del que hablan corresponde, según la investigación, a uno de los sobres mensuales que fueron enviados regularmente a Galicia supuestamente por el jefe del grupo empresarial, Gervasio Rolando Rodríguez. Aduanas constató el envío de doce «botes de pintura», sin embargo tiene referencia de que hubo más y que este peculiar «comercio» comenzó en el año 2009 desde que Doal, una empresa de Vendex, consiguió la ORA de Lugo.
Otra conversación entre los anteriores, mantenida el 15 de junio de 2011:
José María Tutor. Sí.
Javier Reguera. Sí, mire, simplemente era para recordarle que no me acordé de comentarle... ya sabe que terminé la pintura. ¿Mañana me la puede mandar?
J. M. T. Hostia, mañana, tengo que hacer yo... Tengo que ver temprano quién me lleve, joder y hoy nada. Uf.
J. R. No se acordó...
J. M. T. No pasa nada. Lo único mañana cuando vuelva. A ver cuando vuelva. ¡Me cago en la leche! A las nueve de la mañana me das una llamada. ¿Vale?
En otras conversaciones Reguera reclamaba los «atrasos del convenio». Los receptores de los sobres se quejaban cuando estos tardaban e incluso el delegado de Vendex en Galicia le decía a su jefe que los de Lugo se ponían chulitos. Pero hubo un momento en el que el jefazo de Vendex dio un golpe de estado y dijo: se acabaron los sobres y los 600 euros para comidas. No ganaba lo suficiente en Lugo con la ORA y, por lo tanto, no engrasaba más máquinas. Finalmente adoptó, dicen los investigadores, una solución intermedia, pagar 10.500 euros porque por aquel entonces estaba en fase de ampliación las plazas de aparcamiento.
Los agentes de Aduanas abrieron tres sobres. Traía cada uno de ellos 3.500 euros en billetes de 100 colocados entre páginas del periódico Marca.
Las posteriores entregas de los sobres dan para hacer una película de suspense porque suponían encuentros furtivos en coches o en garajes, «arriba o abajo» -como así decían por teléfono- según fueran en el centro de Lugo o en el chalé de Liñares en el barrio de A Ponte.
Los otros 2.000 euros que supuestamente salían de Cechalva no tenían un recorrido tan azaroso. Según le dijo el empresario asturiano José Luis Álvarez que creó con varios más la empresa de la grúa, salían mensualmente de la caja B de la empresa. «Se los llevaba Javier Reguera para pagar al alcalde», dijo. Este empresario fue apartado de la empresa por sus socios, según su versión por no hacer la vista gorda a la caja B. Esta se nutría a base de facturas falsas. Cuando solo tenía 2 grúas y estas estaban paradas facturaba 10.000 euros de gasóleo al año y 10.000 de aceite.
Las escuchas
Las escuchas telefónicas son una pieza clave dentro de la investigación. Muchas de ellas coincidieron con la época de la operación Carioca en la que por momentos en Lugo había pánico, entre algunos sectores sociales, a hablar por teléfono por temor a un pinchazo. Por aquel entonces se pusieron de moda los encuentros y, por lo que puede apreciarse ahora, quienes estaban en la trama de la Pokémon, además de hablar en clave llegaban a citarse en jardines a la caída de la tarde. Incluso hubo encuentros en el interior de garajes. Sus protagonistas estaban siendo grabados.
Además fueron usados teléfonos del Concello de Lugo para llamadas entre algunos imputados, según los informes de Vigilancia Aduanera. El empresario asturiano, José Luis Álvarez, también imputado en la causa, declaró a la jueza que Javier Reguera, el responsable de la ORA en Lugo y relacionado también con la empresa de la grúa, llegó a disponer, supuestamente, de un teléfono del Ayuntamiento que, en su opinión, estaría a nombre de un concejal o del alcalde y que supuestamente utilizaban para hablar «con un político». «Según Javier Reguera, utiliza el teléfono oficial porque dicen que no se lo pueden pinchar», expresó el empresario imputado en su declaración.
En el sumario de la operación Pokémon aparecen también reflejado que López Orozco llamó hasta doce veces a Francisco Fernández Liñares entre las 18.48 y las 19.06 horas del día 17 de octubre de 2011. Pero ninguna de esas llamadas telefónicas fue atendida.