«Cada vez estoy más joven. Cuantos más estacazos, más fuerte», dice el expresidente ourensano, que cree que no publicitar los empleos disponibles fue solo un «fallo»
03 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.José Luis Baltar Pumar parecía ayer el de los viejos tiempos. Cuando llegó a la tercera sesión del juicio en su contra por 104 supuestos enchufes, el expresidente de la Diputación ourensana aceptó las preguntas de los medios comunicación, los mismos a los que evitó insistentemente desde su retirada de la primera línea de la política. Lo hizo para asumir su responsabilidad en las contrataciones, pero solo aceptó un «defecto de forma» por no publicitar los empleos para que pudiese optar a ellos todo aquel que lo desease. Además, Baltar quiso transmitir confianza en su inocencia con su recordada espontaneidad: «Soy totalmente optimista. Puedo llevar en las narices un fracaso, pero soy optimista. [...] Cada vez estoy más joven. Cuantos más estacazos, más fuerte».
José Luis Baltar negó que existan contradicciones entre lo que él declaró ante la jueza y lo que testificaron los jefes de servicio de la Diputación. El expresidente, que en el juicio fue más cauto, asumió ayer toda la responsabilidad de las contrataciones por las que está siendo juzgado. «Nunca dije que no contrataba yo ni le eché la culpa a nadie», proclamó Baltar, que recordó que es la ordenanza de personal de la institución la que le confería la responsabilidad de designar a esos trabajadores. Sin embargo, esa misma norma establecía que la selección de los empleados debía realizarse «tendo en conta os méritos acreditados e a súa relación co tipo de posto». En cambio, según el fiscal, en realidad se trató de un «mero acto arbitrario de designación».
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La ordenanza en la que Baltar se refugió para asumir las responsabilidad de las contrataciones exigía, además, la publicación de la oferta de empleo en el Boletín Oficial de la Provincia y en el tablón de anuncios de la Diputación para que pudieran presentarse todas las personas que quisieran. «Efectivamente», reconoció Baltar cuando le recordaron que ese requisito no se cumplió en el caso de las 104 contrataciones bajo sospecha. No publicitar los puestos de trabajo disponibles es, para el expresidente, un «defecto de forma». Según dijo, es «el fallo que hay, no hay otro».
Baltar Pumar no reconoce, por tanto, las graves irregularidades en la selección de personal que se le imputan y que algunos testigos han señalado durante el juicio. Ayer, por ejemplo, fue especialmente ilustrativa la declaración del jefe del servicio de informática en la Diputación, José Antonio González Cid, que relató ante la jueza una conversación mantenida con el acusado en su despacho del Pazo Provincial. En ella trataron la posible contratación para su departamento de una de las 104 personas supuestamente enchufadas a inicios del año 2010. «El presidente consultó conmigo la posibilidad de incorporar a una persona que finalmente se incorporó», dijo González Cid, que negó que se tratara de un hecho aislado: «Era más o menos habitual. No en todos los casos, pero sí, solíamos comentarlo».
Por otro lado, pese a que Baltar quiso asumir -ante los medios de comunicación- la responsabilidad de las contrataciones, su abogado insistió -ante la jueza- en preguntar a los testigos si, además de con el expresidente, hablaron o firmaron sus contratos en presencia de responsables del servicio de recursos humanos de la Diputación. La mayor parte aseguraron que fue allí donde depositaron su currículo y que más tarde los llamaron para empezar a trabajar.