Bromas

Tino Novoa EN LA FRONTERA

GALICIA

La mixtificación de la realidad es algo tan habitual como el fraude de ley entre los grupos parlamentarios. Estos disfrazan de pluralismo lo que no es sino una forma de obtener ingresos extra. Otros travisten de transparencia y libertad de expresión lo que no es más que un vulgar espectáculo. El periodismo no tiene otro fundamento, ni puede tener otra razón de ser, que un intento honesto de buscar la verdad oculta tras las apariencias. Todo lo demás, se vista como se vista, es cualquier cosa menos periodismo. Y desde luego no lo es hacerse pasar por un presidente para conseguir hablar con otro. Puede parecer gracioso, incluso alguien puede sacar pecho por lo logrado, pero es solo un vulgar espectáculo de mal gusto. Porque el engaño en el que picó Rajoy -como tantos otros dirigentes- ni siquiera buscaba desvelar algún arcano de valor informativo. No. Era solo ruido para ganar audiencia. Hemos convertido el espacio público en un inmenso patio en el que solo se atiende a quien más grita, no a quien más razón tenga. Y poco importa que el precio a pagar sea la ridiculización de las instituciones, la banalización de los problemas o la tergiversación de la verdad. Que de todo hay y para todo dio el día.