
Según la última encuesta de Sondaxe los socialistas gallegos obtenían seis puntos más de intención de voto en unas generales que en unas autonómicas
16 jun 2017 . Actualizado a las 13:29 h.El 18 de marzo del 2016, viernes de Dolores, se convirtió en un día de aflicción para los socialistas gallegos. Su secretario general y eterna promesa para competir por la Xunta, José Ramón Gómez Besteiro, dimitía pocos días después de saberse que una jueza lo investigaba por diez delitos diferentes asociados a la corrupción. Empezaba así un período transitorio del cual el PSdeG aún no ha salido y que lo penaliza en las urnas y en las encuestas.
El reciente estudio elaborado por Sondaxe para La Voz refleja que los socialistas gallegos obtenían seis puntos más de intención de voto en unas generales que en unas autonómicas. Y no solo eso: en generales están al alza, mejoran un punto respecto al pasado mes de septiembre, mientras que en autonómicas la tendencia es inversa, descienden ese punto.
Algo parecido le ocurre, pero a la inversa, a En Marea, fuerza que está en retroceso en un contexto de generales, pero que mejoraría resultados en un contexto de elecciones gallegas.
La explicación más plausible es la que la reciente victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE tira del carro a nivel federal, mientras que en Galicia se está pagando el peaje de acumular ya un año y tres meses sin prácticamente nadie que cumpla con este cometido. Con En Marea es justo lo contrario, pues la mayor proximidad a Pablo Iglesias y a las estructuras de Unidos Podemos se traduce en desgaste electoral, mientras que el perfil más autónomo que exhibe en Galicia parece darle mejor rendimiento.
Pero en el caso de los socialistas no pagan solo el peaje de carecer de un equipo de dirección estable con capacidad de trazar el rumbo estratégico del partido. Es muy probable que parte del retroceso se deba también a las disensiones internas que afloraron en el partido.
Parte del problema está en el origen, en cómo se gestionó el relevo del dimitido Besteiro. El PSOE cubrió de forma apresurada el hueco con una gestora de parte, que adoleció desde el principio de falta de integración, y su presidenta, Pilar Cancela, nunca fue legitimada por el alcalde de Vigo, Abel Caballero, ni por la provincia de Pontevedra.
Esta fractura se exacerbó desde que los críticos con la gestora gallega perdieron, con Méndez Romeu, las primarias para elegir el candidato a la Xunta. El tiempo dirá si el proceso interno que tendrá lugar en septiembre en Galicia logrará cerrar las heridas para detener la sangría.