Los gobiernos de Galicia y del Principado de Asturias tienen claro que el debate del nuevo modelo de financiación autonómica no se puede abordar de manera bilateral con las comunidades autónomas, o pactando primero con Cataluña y después con el resto, sino que hay que negociar con todos sentados a la misma mesa. Y también comparten el popular Núñez Feijoo y el socialista Javier Fernández que el reparto de la financiación del Estado no es entre territorios, sino entre personas que tienen el derecho de acceder a los servicios públicos en igualdad de condiciones. Y para ello hay que calcular el coste de cada una de las prestaciones.
«No hay que repartir entre 17 comunidades, sino entre 47 millones de ciudadanos», apuntó el presidente de la Xunta, quien entiende que no se trata de hacer una simple distribución aritmética de los recursos, pues para eso bastaría una calculadora y no sería necesario negociar nada, sino que se ha de tener en cuenta lo que cuesta prestar cada uno de los servicios esenciales a esos 47 millones de ciudadanos, teniendo en cuenta criterios que distorsionan el cuadro como la dispersión de la población o del envejecimiento. Feijoo puso de ejemplo el plus que tiene en Galicia el transporte escolar o la mayor demanda de sanidad de las personas mayores.
Javier Fernández incidió en la idea de conocer «el coste de la unidad de cada servicio» para aproximarse de forma más certera a este debate. Advirtió además que, a diferencia de los sistemas de financiación anterior, que fueron aprobados siempre en un contexto de recursos crecientes en manos del Estado, ahora se va a negociar uno en el que por primera vez el Estado va a disponer de menos fondos para contentar a todos, pues sus compromisos con el pago de la deuda pública son mayores.