El documento servirá de base para el planeamiento en los municipios pequeños
27 ene 2018 . Actualizado a las 16:34 h.El presidente de la Xunta ha animado a los técnicos y expertos en planeamiento urbanístico de los ayuntamientos gallegos a participar en la configuración final del Plan Básico Autonómico, un documento que ha pasado el ecuador de su exposición pública y que podría hacerse efectivo a mediados de año. «O texto está aberto a achegas e suxestións para pechalo en febreiro», advirtió Alberto Núñez Feijoo en un acto celebrado en Santiago al que asistieron decenas de alcaldes y funcionarios vinculados a la ordenación del territorio.
Sobre todo procedían de los 49 concellos gallegos de menos de cinco mil habitantes que en estos momentos se rigen por unas normas provinciales de 1991, aunque también alcanzará a los 170 ayuntamientos sujetos a normas subsidiarias municipales o con un PXOM que no esté adaptado a la nueva Lei do Solo.
En esencia, este nuevo marco se convertirá en una herramienta «indispensable» para los concellos que reflejará las delimitaciones que fija la legislación sectorial e incluirá los planes y proyectos de incidencia que superen la delimitación de los ayuntamientos. Entre otras cuestiones, define cómo afecta a cada territorio normativas que se han ido desarrollando en los últimos años, como las Directrices de Ordenación do Territorio, el Plan de Ordenación do Litoral, la Estratexia da Paisaxe Galega y otros textos de reciente aprobación y obligado cumplimiento.
Los 33.000 núcleos gallegos
Sobre estas normas básicas, que estaban completamente trasnochadas, se pondrán los pilares de los llamados planes básicos municipales, con un planeamiento más detallado que tendrá como objetivo fomentar el crecimiento sensato y la protección del paisaje. Los concellos que sean más ágiles podrían contar con este recurso un año después de que entre en vigor el plan defendido por Feijoo, que entre otros datos destacó los 33.000 núcleos que identifica la herramienta, «a metade dos que hai en España». Además de alabar el «traballo sólido e silencioso» de los responsables locales de urbanismo, el jefe del Ejecutivo les puso deberes para los próximos días, ya que considera esencial que se revise al detalle el listado de asentamientos de población, comprobar si están bien georreferenciados y vigilar una toponimia «rica e correcta». El presidente de la Xunta quiso restarle tono técnico a su intervención y puso en valor la «sensiblidade» y la influencia de los urbanistas a la hora de conseguir «unha Galicia única» y vertebrada a través del territorio, para que la comunidad avance de una forma más homogénea y evitar el progreso de dos velocidades.