Precaución ante el deterioro que las construcciones pueden ocultar tras años expuestas a los elementos
18 mar 2018 . Actualizado a las 18:15 h.Las estructuras inacabadas se deterioran con mayor celeridad desde que son concluidas que una construcción nueva iniciada y rematada siguiendo un calendario lógico. El acero se queda casi siempre sin proteger, el hormigón calculado para permanecer en el interior de las construcciones queda expuesto a las inclemencias meteorológicas durante años y las filtraciones buscan hueco por la estructura. «Es una temeridad comprar eso», mantiene el arquitecto Carlos Fernández Coto, quien añade que al riesgo de habitar una vivienda cuya estructura se quedó a medio hacer durante años se suman los cambios normativos de construcción, acabados y eficiencia energéticas, que no siempre es posible adaptar.
La Lei do Solo obliga a rematar totalmente todos los parámetros exteriores y cubiertas. Quien no lo haga se expone a sanciones de hasta 25.000 euros, que se pueden incrementar en entre 1.000 y 10.000 euros trimestrales hasta que se acabe la obra. Pero esas sanciones hasta ahora son desconocidas y solo teoría.
Los esqueletos tapan vistas incluso del Camino, como ocurre en Sarria; presiden la entrada a Vigo desde Redondela o las vistas de su puerto; proliferan en A Coruña en avenidas como la de Finisterre, el barrio del Martinete, o Los Rosales, y son un recuerdo de otra época en Miño, Carballo y un sin fin de localidades costeras, donde de casi acabadas las construcciones han mudado a ruinas.