Las otras misteriosas desapariciones que se investigan en Galicia

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

En casos como los de Elías Carrera, Alfonso Mozos o Fernando Cuadrado no hay ninguna pista de qué pudo sucederles

09 ene 2019 . Actualizado a las 15:00 h.

Como la de María José Arcos, cuya familia acaba de pedir que se la declare fallecida tras 22 años sin saber de ella, en Galicia siguen abiertas una decena de investigaciones de desapariciones misteriosas de las que apenas hay pistas. Hombres y mujeres que un buen día salieron de sus casas y jamás se volvió a saber nada de ellos. Dramas que dejan atrás familias desgarradas para las que la vida ya jamás volverá a enderezarse.

La más reciente de esas desapariciones en extrañas circunstancias es la del psiquiatra compostelano Alfonso Mozos Ansorena. Su pista se perdió el 5 de diciembre del 2017 en el puente sobre el Ulla que une Vedra con A Estrada. La policía cree que se suicidó, pero su cuerpo jamás apareció en el río pese a que los buzos lo buscaron en dos ocasiones. Sus padres están convencidos de que está muerto, pero sospechan que pudo ser víctima de un asesinato del que no se han hallado pruebas.

Más antigua que la de María José Arcos es la desaparición del que era jefe de Rehabilitación en el Chuac, Fernando Cuadrado. Nada se sabe de él desde el 29 de diciembre de 1990. Salió para hacer un recado y nunca regresó. Tenía mujer y tres hijos. Su familia también solicitó la declaración de fallecimiento.

A Elías Carrera, un taxista ourensano, su familia sigue buscándolo activamente desde que el 17 de julio del 2013 salió de su casa para no volver nunca más. Su esposa, Mercedes, y sus dos hijas han recorrido toda Galicia y el norte de Portugal sin éxito. «Nuestra vida se paró en el 2013», se lamentan.

El de Elías es un caso similar al de José Manuel Mañana, un vecino de Arteixo desaparecido el 2 de diciembre del 2012. Salió de su casa y se le perdió la pista en el Chuac. Su familia está convencida de que alguien le hizo algo malo. Un posible asesinato también está detrás de la desaparición del jardinero de Bergondo Rogelio Núñez, ausente desde el 11 de enero de 1999. La Guardia Civil llegó a detener a su socio y buscó su cuerpo con un georradar, pero sin éxito.

La desaparición de María José Arcos guarda a su vez similitudes con la de la pontevedresa Sonia Iglesias, a la que el 19 de agosto del 2010 se le perdió la pista para siempre. También se investigó a su expareja, Julio Araújo, por homicidio, aunque después se le levantó la imputación. La causa ha sido ya archivada judicialmente al no poderse encontrar nunca el cuerpo de la mujer, pese a que también fue buscada en pozos, fincas e incluso en el panteón familiar de la familia de su expareja en Pontevedra.