
Orestes Suárez, asesor del eurodiputado de Lugo, logra más apoyo que su mentor para la candidatura europea
05 mar 2019 . Actualizado a las 00:40 h.La competencia que mantienen el eurodiputado lucense José Blanco y su asesor político en Bruselas, Orestes Suárez, para tener un hueco en los puestos de salida de la lista que presentará el PSOE a las elecciones europeas es uno de los asuntos que más están dando que hablar entre la militancia socialista en Galicia, que estos días celebra las asambleas locales para proponer nombres para las candidaturas a las generales del 28 de abril y las municipales y europeas del 26 de mayo. El de Blanco y Suárez es un pulso político del que el primero no quiere ni hablar y al que el segundo le quita hierro con estas palabras: «Yo no compito contra Pepe Blanco, sino que lo hago a favor del PSOE y de Galicia, desde la lealtad a Pedro Sánchez y al proyecto que representa».
La mecánica de proponer nombres desde las bases para engrosar la lista al Parlamento Europeo era algo que no se solía hacer en el PSdeG, pues la confección de esta candidatura depende directamente de lo que disponga la dirección federal y su líder, Pedro Sánchez, que ya promovió como números uno y dos al ministro Josep Borrell y a la eurodiputada Irache García. Pero Orestes Suárez, uno de los dos asistentes que Blanco tiene en nómina en la Eurocámara, eligió este procedimiento para asomar la cabeza y, por el momento, está obteniendo más apoyos en las asambleas que su mentor, pese que el de Palas de Rei fue un peso pesado del partido, como número dos a nivel federal con Rodríguez Zapatero y como ministro de Fomento en su último Gobierno.
El nombre de Orestes Suárez es el único que fue promovido para Bruselas desde Ourense, mientras que en A Coruña le ganó con claridad la votación a José Blanco. Desde Ferrol, fueron sugeridos ambos nombres en igualdad de condiciones, y todavía falta que se celebren las asambleas de ciudades como Santiago, Pontevedra y Vigo, donde el nombre de Orestes Suárez estará sobre la mesa, pues ya ha dirigido cartas a los militantes con esta finalidad.
José Blanco eludió ayer hacer declaraciones sobre la competición que mantiene con su asistente. Entre los afines al exministro no faltan quienes ven el movimiento de su protegido, que lleva un decenio rotando por puestos de asesor entre la oficina de Rubalcaba y la Eurocámara, siempre de la mano de Blanco, como una especie de deslealtad. El propio Suárez lo niega hablando en positivo de su mentor: «Blanco ha sido un excelente ministro de Fomento y un gran vicevsecretario general del PSOE», explica. Su todavía jefe se mantiene callado, sabedor de que la carrera no se libra en las asambleas gallegas, sino en Ferraz.