Los populares critican que el líder socialista niegue el acuerdo a dos bandas para renovar el Valedor do Pobo
06 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Fueron unas palabras pronunciadas por Gonzalo Caballero en una entrevista concedida a La Voz las que sembraron la polémica y tensaron la cuerda entre PP y PSdeG tras el pacto logrado para renovar la institución del Valedor do Pobo. El número uno de los socialistas gallegos negó que mantuviera negociación o pacto alguno con Feijoo en esta materia, y en la dirección del PPdeG amagaron por desmarcarse de lo acordado y votar a favor de que la socialista María Xosé Porteiro se convirtiera, como propuso el PSdeG, en adjunta a la valedora do pobo.
La diputada popular Paula Prado aprovechó el lunes la sesión parlamentaria en la que era evaluado el perfil de Porteiro para su nuevo cometido para acusar a Gonzalo Caballero de «rachar o consenso» logrado entre los principales grupo de la Cámara para renovar por mayoría cualificada los principales cargos de la oficina del Valedor do Pobo.
El secretario general del PP y viceportavoz parlamentario, Miguel Tellado, se mostró mucho más duro, pues reprochó que el líder del PSdeG asumiera su acta de diputado «de forma pouco afortunada, faltando ao respecto e mentindo», pues insistió en que «claro que houbo conversas» entre el PP y el PSdeG para renovar el Valedor do Pobo, negociación de la que Caballero estaba «perfectamente informado», del mismo modo que lo estaba el presidente de la Xunta y líder del PP.
Caballero se reafirma
Con todo, Caballero reiteró ayer lo expresado el domingo en la entrevista concedida a La Voz al insistir en que él personalmente no llegó a acuerdo alguno con Feijoo para renovar el Valedor do Pobo. «No hay polémica, solo que al PP le sienta mal que le recuerden la sentencia por el enchufe ilegal a la sobrina de Fraga», manifestó el dirigente socialista. Fuentes consultadas tanto en el PP como en el PSdeG señalaron que la negociación para sustituir a Milagros Otero como valedora do pobo se canalizó a través de los portavoces parlamentarios de ambos partidos, Pedro Puy y Xoaquín Fernández Leiceaga, respectivamente. La fórmula encontrada consistió en que el grupo mayoritario propuso a la valedora titular, María Dolores Fernández Galiño, y los socialistas a la adjunta a la defensora, María Xosé Porteiro.